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Título: La Ventana Indiscreta (Rear Window)
Año:
1954
Guión:
John Michael Hayes, basado en el relato corto Murder from a Fixed Viewpoint de Cornell Woolrich.
Producción:
Paramount Pictures.
Reparto:
James Stewart, Grace Kelly, Thelma Ritter, Raymond Burr, Wendell Corey.

Argumento

L.B. Jefferies es un intrépido reportero gráfico que se ve obligado a permanecer todo el día encerrado en su apartamento después de haber sufrido un accidente que le obliga a permanecer con su pierna escayolada. Para matar el aburrimiento, observa las vidas de sus vecinos desde su ventana. Sin embargo esta distracción se convertirá en algo más serio cuando comience a sospechar que uno de sus vecinos ha cometido un asesinato.

Comentario

Mientras Hitchcock rodaba Crimen Perfecto le iba explicando a la actriz Grace Kelly en los descansos un nuevo proyecto en el que le gustaría que participara. La actriz se dio cuenta de que el director parecía mucho más entusiasmado por ese nuevo film que por el que estaba realizando en esos momentos (que de hecho era un encargo). Y no era para menos: La Ventana Indiscreta iba a ser una de las películas más famosas de su carrera además de uno de sus mayores logros artísticos. De hecho ya cuando el film no era más que un simple borrador de guión, tanto la Paramount como los actores principales se mostraron encantados con el proyecto convencidos de que sería una gran película.

La base se encontraba en un relato de Cornell Woolrich, un autor de novelas criminales que ha sido adaptado al cine muy frecuentemente - además del relato de Hitchcock se podrían destacar La Dama Desconocida (1944) de Robert Siodmak y La Novia Vestía de Negro (1968) y La Sirena del Mississippi (1969) de François Truffaut. Pero como de costumbre, él y el guionista (en esta ocasión John Michael Hayes) se tomaron numerosas licencias respecto al original para adaptar el material al estilo del director, inspirándose incluso en dos morbosos casos reales de asesinos que tanto interesaban al director (Patrick Mahon y el Dr. Crippen).

Lo que se mantuvo del libro era la premisa de un hombre que sospecha que su vecino ha matado a su mujer, pero fue idea de Hitchcock crear todo el vecindario en que se desarrolla una historia diferente en cada piso para dar más colorido al film (en el original sólo se insinúa levemente al inicio describiendo un par de vecinos), además de la historia de amor con Lisa, que es uno de los puntos fundamentales de la película. En el relato original el protagonista contaba únicamente con la ayuda de un criado al que manda al edificio de Thorwald, pero es un personaje por otro lado muy poco desarrollado, al igual que el inspector de policía que le sirve de apoyo. Otro aspecto importante que no aparece en la historia original es el imprescindible toque de humor que al director siempre le gustaba añadir a sus películas, y de hecho el motivo por el que se decantó por John Michael Hayes como guionista fue en gran parte su capacidad para crear situaciones humorísticas que aligeraran la trama.
Por otro lado, mientras Woolrich le daba a esa historia un enfoque de género negro y criminal, lo que fascinaba a Hitchcock era más bien la idea del voyeur, de un hombre que va observando las ventanas de todos sus vecinos y va conociendo sus diferentes historias.

  

Para el rodaje de este film, Hitchcock hizo construir un impresionante decorado que recreara el bloque de pisos que Jeff vigila. De hecho, como resultaba demasiado alto, tuvieron que empezar a construirlo en el sótano (que en la película es la altura de la calle).
Aunque Hitchcock tenía pensado filmar siempre desde el apartamento de Jeff, hizo que los otros pisos estuvieran cuidadosamente decorados para que resultaran lo más creíbles posible y puso atención a la actuación de los intérpretes - con los que se comunicaba a través de un micrófono en el que les iba dando indicaciones. Podrá parecer absurdo que pusiera tanto interés en estos detalles, ya que el espectador apenas ve los otros apartamentos y vecinos, pero precisamente por eso es tan importante, ya que el espectador debe conocer la historia que sucede en cada uno y la situación de cada vecino en unos planos muy breves y sencillos, por eso es fundamental seleccionar bien qué se ve en cada ventana.
Este impresionante decorado representó la última y la mejor de sus películas centradas en espacios cerrados (otros ejemplos fueron Náufragos, La Soga y Crimen Perfecto). Para ello no sólo se dio importancia al decorado en sí mismo sino también a la iluminación, teniendo diferentes tipos de iluminación adaptados a la parte del día en que sucedía la escena.

Como es habitual en su cine, Hitchcock hace énfasis en la profesión del personaje desde el inicio de la película. De hecho, la presentación inicial del personaje es magnífica: mediante un mismo travelling Hitchcock nos muestra su pierna escayolada (el handicap que le obliga a pasarse el día en silla de ruedas), la cámara destrozada (ya sabemos cómo le sucedió el accidente) y varios ejemplares de una revista con la imagen que sale en portada enmarcada al lado en negativo (es un fotógrafo). Como fotógrafo, Jeff es una persona que vive de mirar, y por ello al verse anclado en su apartamento, el inquieto reportero se ve obligado a mirar a sus vecinos. Del mismo modo, en la escena final en que Thorwald va a matarle su única forma de defenderse es disparando flashes de la cámara cegándole. Hitchcock, con su inquebrantable lógica, hace que el fotógrafo se defienda mediante su herramienta de profesión.

  

Se han hecho muchos análisis sobre el contenido de la película, pero seguramente los dos más extendidos son los que interpretan el argumento como una alegoría del espectador cinematográfico y los que se centran en la relación de Jeff y Lisa en respecto a sus vecinos.

El segundo tipo de análisis es seguramente el más obvio, ya que la película recalca continuamente la dificultad de la relación de Jeff y Lisa, una trama teóricamente banal respecto a la sospecha de asesinato. Cuando Stella le dice que somos una raza de mirones y que la gente debería dejar de espiar las casas de los vecinos para ver lo que sucede en las suyas propias, está enunciando esa idea: la incapacidad de Jeff por solucionar el problema que sucede en su propio apartamento mientras observa los de los demás. De hecho algunos críticos como Donald Spoto llegan a afirmar que no sólo la relación de Jeff y Lisa es fundamental para el film sino que es la trama principal, siendo las sospechas de asesinato el McGuffin.

Lo que nos muestra Hitchcock es una pareja supuestamente perfecta que no funciona por las reticencias de Jeff al pertenecer a dos mundos distintos: la vida acomodada y elegante de Lisa en contraste con las aventuras y peligros que vive Jeff en su trabajo de fotógrafo. La resolución del crimen sirve por tanto no solo para atrapar al culpable sino para que Lisa pueda ponerse a prueba ante Jeff y demostrarle ser capaz de enfrentarse a una aventura llena de riesgos - algo que el epílogo final vuelve a desmontar irónicamente mostrándonos a Lisa leyendo un libro de viajes hasta que descubre que Jeff se ha dormido, momento en que pasa a coger una revista de moda.

  

Pero esta lectura puede llevarse un paso más allá y establecer un paralelismo entre lo que pasa en el apartamento de Jeff y los de enfrente. Porque lo que Jeff ve en el apartamento de Lars Thorwald no es solo un asesinato, sino un matrimonio destrozado, y eso es algo que Hitchcock resalta continuamente. Por ejemplo, cuando Stella le aconseja que debería casarse, Jeff mira acto seguido al apartamento de Thorwald: ésa es la vida matrimonial que le espera. Algunos análisis del film incluso han llegado más lejos y han remarcado otro paralelismo: en el apartamento de Thorwald, la esposa está inválida y su marido la acaba matando; en el de Jeff es él quien está impedido de movimiento y Lisa la que ocupa el rol de Lars Thorwald. ¿Podría ser que Jeff, consciente de que su papel es el mismo que el de la señora Thorwald, tema acabar como ella?

Lisa por otro lado es consciente de que los apartamentos de enfrente son el lugar donde se reflejan sus problemas de pareja, y por tanto que es a través de ese otro espacio donde los podría solucionar. Por ello insiste continuamente en poder situarse en el espacio de interés de Jeff, donde sitúa continuamente su mirada. En primer lugar le pregunta inocentemente si no puede ver su apartamento desde ahí (es decir, desea ser observada por Jeff, ya que éste es un voyeur). Más adelante anuncia en broma que va a mudarse en un piso de enfrente, recalcando la idea anterior. Finalmente, lo hace, se dirige al apartamento que Jeff espía obsesivamente. El motivo oficial es conseguir una prueba contra Thorwald demostrando su valor, pero también hay una segunda razón: situarse en el sitio que éste no para de mirar, conseguir finalmente estar al otro lado de la cámara, ser el objeto observado, penetrar en el mundo de Jeff a través de su voyeurismo. Es así como finalmente se soluciona el conflicto.

  

La otra gran interpretación que se suele dar de la película es entender el argumento como una analogía del espectador cinematográfico, que está sentado ante la pantalla visualizando una historia con la que no puede interactuar. Esta idea viene muy reforzada por la inteligente dirección de Hitchcock, quien nunca introduce la cámara en los apartamentos de los vecinos y nos muestra todo lo que sucede desde el punto de vista de Jeff. De esta forma, el director potencia una puesta en escena de dos espacios claramente separados (el espacio de observación y el espacio observado) en que el espectador está anclado con Jeff en su rol de observador. Es decir, Hitchcock no plantea una puesta en escena en que el narrador puede ver todo lo que sucede, sino que no puede llegar más lejos de lo que Jeff puede ver, de forma que se potencia la idea de que comparte con éste su posición de espectador.
Otro detalle que refuerza ese detalle es la ausencia de una banda sonora durante la casi totalidad del film (la música que se escucha son temas diegéticos que proceden de otros apartamentos), de forma que se potencia la sensación de que Jeff no está "dentro de la película" sino que es un espectador, ya que no hay música que acompañe sus actos.

De este modo, la observación de los apartamentos de enfrente por parte de Jeff es similar a la del espectador de cine (un voyeur por definición) que mira la historia que le ofrece la pantalla y ve reflejada su propia experiencia o sentimientos en ella - en este caso, su relación con Lisa. Incluso las diferentes historias que Jeff contempla en el resto de pisos a menudo pueden asociarse a géneros cinematográficos: por ejemplo el melodrama (la señorita Corazón Solitario), la comedia (el matrimonio de avanzada edad que duerme en el balcón), el musical (el pianista) y el romántico (el matrimonio de recién casados) que acaba convirtiéndose en comedia. De hecho la idea de Hitchcock era que cada historia o apartamento tuviera su propio conflicto y desenlace: el compositor logra componer su gran éxito (Hitchcock quería que a lo largo del film se viera como va progresando su composición, pero tuvo que desechar la idea), la señorita Corazón Solitario encuentra en el músico un compañero atento y comprensivo, Miss Torso recibe la visita del hombre al que realmente ama (irónicamente es mucho menos atractivo que sus otros pretendientes), el matrimonio mayor consigue un nuevo perrito y el matrimonio joven empieza a hartarse de su vida en pareja.

En este panorama, el piso de Thorwald correspondería lógicamente al thriller, y de hecho la mejor escena de la película es una en que Hitchcock hace una representación magistral de lo que es una escena de suspense. Cuando Lisa acude al apartamento de Thorwald y éste acude sin que ella lo sepa, Hitchcock nos está mostrando el funcionamiento del suspense para un espectador cinematográfico, que ve una situación de peligro que el protagonista no conoce (Lisa) y sufre enormemente al verse incapaz de hacer nada por impedirlo (Jeff no puede ir en su ayuda del mismo modo que el espectador no puede atravesar la pantalla). La impotencia de Jeff, incapaz de ayudar a Lisa mientras está en peligro, es similar a la que siente el espectador que quiere gritar a los personajes para prevenirles pero no puede hacer nada.

  

De hecho en toda la película la cámara sólo abandona el apartamento de Jeffries en dos momentos que además resultan decisivos. El primero es cuando se descubre el perrito muerto. Es un hecho significativo porque es el que propulsa el conflicto hasta el final. Previamente Jeff y Lisa han sido convencidos por Doyle de la inocencia de Thorwald y ésta decide zanjar el tema cerrando las cortinas. Cuando el perro es descubierto, la cámara por primera vez sale del apartamento y muestra a los diversos vecinos de cerca observando la escena. De esta forma la ausencia de Thorwald es más palpable, descubriéndose a sí mismo por no haberse asomado a la ventana.

El segundo es obviamente el ataque de Thorwald en que lanza a Jeff por la ventana. Este momento viene precedido por uno de los planos más escalofriantes de la película: cuando Thorwald descubre mediante un gesto de Lisa que hay alguien observándole en el piso de enfrente. El instante en que el asesino mira furioso a cámara pone los pelos de punta porque significa que por fin ha descubierto quién le está espiando, y tanto Jeff como el espectador se sienten intimidados. Ya no estamos refugiados en la comodidad de nuestro asiento como meros espectadores: el asesino nos ha descubierto (tanto a nosotros como a Jeff porque, repito, ambos llevamos a cabo el mismo rol de observadores). Esa mirada a cámara resulta espeluznante porque nos hace sentir vulnerables al identificarnos con Jeff, y se traduce en que éste ya no será más un mero observador sino otro personaje de la trama susceptible de ser atacado. Por ello es comprensible que Hitchcock apostara por un enfrentamiento en que Lars lanza a Jeffries por la ventana - en el relato original le ataca con una pistola -, porque le está expulsando de su puesto de observación y lanzándolo, literalmente, al escenario de los hechos, pasando de ser un observador a ser un participante de la intriga igual que ha hecho Lisa antes.

  

Como es bien sabido, La Ventana Indiscreta cuenta con uno de los mejores repartos de la carrera de Hitchcock. De entrada tiene a dos de sus actores predilectos encarnando a la pareja protagonista: James Stewart y Grace Kelly. Stewart hace un papel soberbio como siempre, mientras que Kelly nos deleita con el mejor papel de los tres que hizo con Hitchcock. El director contribuye a ello filmándola con suma exquisitez, de forma que es quizá la película en que aparece más bella de todas las que protagonizó en su breve carrera. Su primera aparición en el film es de hecho una de las más hermosas con las que se ha presentado a un personaje femenino en una película: un plano de Jeff dormido seguido de un primer plano del rostro de Lisa (resulta sorprendente introducir un personaje con un primer plano) que se va acercando a Jeff hasta besarlo, todo ello enfatizado con un ralentizado que hace que esta aparición parezca casi un sueño. Cabe decir que el guionista John Michael Hayes escribió los excelentes diálogos del film sabiendo de antemano quién era la pareja protagonista y por tanto adaptándolos a la personalidad de los actores, y eso es algo que se nota - incluso pasó un tiempo con Grace Kelly por indicación del director para poder captar su personalidad y moldearla para el personaje de Lisa.

Aparte de las dos grandes estrellas, Hitchcock también se apoya mucho en secundarios como la eficaz Thelma Ritter, con un personaje absolutamente inolvidable y lleno de personalidad que aporta una buena dosis de humor; un solvente Wendell Corey como Teniente Doyle, cuyas escenas funcionan bastante bien por su complicidad con Stewart, o Raymond Burr (que posteriormente tendría una famosa carrera televisiva) como Lars Thorwald - se comenta que caracterizó a Burr de esta forma para que se pareciera a David O. Selznick, en una especie de guiño malicioso al productor con el que Hitchcock tuvo tantas desavinencias.
Entre los vecinos a los que espía Jeff se podría destacar a Frank Cady, un actor con una larga trayectoria en televisión, interpretando al marido del matrimonio que duerme en la escalera de incendios o, como curiosidad, Ross Bagdasarian, un compositor auténtico interpretando al pianista que no logra componer una canción.

Por otro lado, cabe decir también que en este film Hitchcock trabajó por primera vez con algunos de sus mejores y más fieles colaboradores de los próximos años, con los que haría muchas de sus mejores películas: el montador George Tomasini, el ayudante de dirección Herber Coleman y el director de producción Doc Ericksen. Además ésta sería su segundo proyecto con una colaboradora básica en sus películas: la diseñadora de vestuario Edith Head, con la que ya trabajó en Encadenados y que a partir de entonces se encargaría del vestuario del resto de películas de su carrera.

La Ventana Indiscreta es una muestra del mejor Hitchcock: una película de suspense entretenida, con buenos personajes y una magnífica idea que se presta a múltiples interpretaciones. Una obra perfecta.

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