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Título: Valses de Viena (Waltzes from Vienna)
Año:
1934
Guión:
Guy Bolton y Alma Reville, según la obra del propio Guy Bolton.
Producción:
Gaumont British Picture Corporation.
Reparto:
Esmond Knight, Jessie Matthews, Edmund Gwenn, Fay Compton.

Argumento

La película narra las visicitudes de Johann Strauss hijo, cuyas composiciones reciben el menosprecio de su padre (el compositor más famoso y reputado de su momento) y cuya relación amorosa con la humilde Rasi se verá afectada cuando la Condesa Helga Von Stahl le anime a componer un vals basado en un poema suyo que acabará convirtiéndose en el famoso "Danubio Azul".

Comentario

Hitchcock llegó a afirmar que esta película suponía el punto más bajo de su carrera, y muy probablemente así sea: resulta innegable que Valses de Viena es una mala obra y de lo peor que jamás llegó a rodar en su carrera.

Se trata de una comedia musical bastante burda y con muy poco atractivo. Los números musicales acaban reduciéndose a dos: uno en que Strauss canta junto a la condesa y el momento solemne en que toca el "Danubio Azul" por primera vez en público, y tanto en uno como en otro notamos que Hitchcock no tenía muy claro como afrontar escenas musicales.
Tampoco se puede decir que sea una película especialmente cómica, los gags no suelen abundar y la mayoría son bastante malos o simplemente mal aprovechados (dejando entrever un guión muy poco pulido y un director aburrido con lo que hacía tras las cámaras). Uno de los pocos momentos que encuentro algo destacables sucede cuando el Conde y la Condesa se están bañando cada uno en habitaciones separadas y para hablar entre ellos cada uno manda a su criado a transmitir su recado al criado del otro. Es entonces cuando vemos que los dos criados son amantes y, mientras el Conde y la Condesa gritan desde su cuarto lo que quieren decir al otro, la pareja permanece en el dormitorio de los nobles besándose y burlándose de lo que gritan sus amos. Es uno de los pocos momentos cuya idea y tratamiento me recuerda a las buenas comedias americanas de la época, concretamente al cine de Lubitsch.

En cuanto a la dirección para mí denota una absoluta apatía y falta de ganas por parte del director, usando mayormente una puesta en escena simple y sin ritmo para una comedia de este tipo (sin ir más lejos, en otras comedias que filmó se le notaba mucho más inspirado). Aunque claro está, no se puede negar que hay algunos planos y encuadres bastante bien conseguidos como el plano en que Rasi intenta convencer a Strauss padre en vano y sale airada de la sala donde está ensayando situándose en un primer plano bastante bien conseguido.

Por último, la historia y los personajes no hacen mucho en favor del resultado final. Se hace imposible empatizar con un protagonista que apenas resulta creíble y tiene reacciones bastante contradictorias, y mucho menos aún con la insufrible y estúpida protagonista femenina, que básicamente se pasa la película queriendo que su amado sea pastelero en lugar de compositor pese a que sabe que ésa es su gran pasión y que al final, sin motivo alguno, se reconcilia con él y decide de repente que le da igual que sea compositor.
Tan solo mencionar a Edmund Gwenn, un muy buen actor que trabajó para Hitchcock en otras obras más afortunadas y que hace lo que puede con el personaje de Strauss padre. Su actuación es quizás la mejor del reparto pero poco puede hacer para salvar el resultado final.

Prescindible y flojísima. Sólo para completistas.

 

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