6

Título: Topaz
Año:
1969
Guión:
Samuel Taylor, basado en la novela de Leon Uris.
Producción:
Universal Pictures.
Reparto:
Frederick Stafford, John Vernon, Karin Dor, John Forsythe, Michel Piccoli, Philippe Noiret.

Argumento

En plena Guerra Fría un oficial ruso, Boris Kusenov, consigue escapar a los Estados Unidos donde recibe asilo político a cambio de revelar información confidencial sobre la existencia de armamento soviético en Cuba. Kusenov les facilita dicha información pero para poder investigarla necesitan recurrir a un agente francés, André Deveraux.

Reseña

Seguramente una de las películas de Hitchcock con peor fama, considerada incluso por algunos como la obra más mala de su carrera. Sin embargo eso es a todas luces absurdo porque en primer lugar Topaz no es una mala película y, en segundo lugar, porque Hitchcock tiene películas mucho peores que ésta, las cuales no se tienen en cuenta porque no son tan conocidas al pertenecer a su primera etapa.

No obstante, es comprensible que Topaz tenga tan mala fama, ya que representa un bajón muy considerable respecto a lo que el director había estado haciendo en los últimos años: artísticamente tanto Topaz como Cortina Rasgada (el film que precede a éste) suponen un paso atrás en toda regla después de obras tan modernas como Psicosis, Pájaros o Marnie la Ladrona, pero en el caso de ésta además se trata de una película muy floja, casi torpe, a diferencia de Cortina Rasgada, que funciona mucho mejor aún siendo un film menor.
Hoy en día podemos juzgarla más objetivamente gracias a la perspectiva que ofrece el tiempo, pero en su momento no es de extrañar que tanto el público como la crítica se sintieran decepcionados con el nuevo film de Hitchcock y que fuera tal fracaso a nivel comercial y artístico que muchos casi dieron por hecho que la carrera del director había llegado a su fin.

El contexto de su gestación nos puede dar una idea sobre el por qué de ese flojo resultado final. Después del fracaso de Cortina Rasgada Hitchcock se había embarcado en un proyecto que nunca llegó a realizar llamado Kaleidoscope. De haberse realizado, habría sido el film más rompedor y radical de su carrera, pero la Universal vetó el proyecto para frustración del director. No era la primera vez que un proyecto suyo se veía paralizado, pero el problema es que en esta ocasión no contaba con ningún as en la manga con el que contraatacar. En consecuencia, tuvo que contentarse con alguna de las novelas de las cuales el estudio poseía los derechos, y de entre las que examinó, se decidió por el best seller político Topaz

En principio se ofreció la escritura del guión al autor de la novela, Leon Uris, pero él y Hitchcock jamás llegaron a conectar. La forma de trabajar de Hitchcock chocaba con la personalidad de Uris, y por otro lado Hitchcock ya no era el brillante y lúcido cineasta de años atrás y se hacía cada vez más difícil colaborar con él. Pero el principal inconveniente fue que sus visiones de la película eran muy diferentes: Uris sentía interés por mantener la complejidad política del original, mientras que Hitchcock, como de costumbre, prefería alejarse de la política y aferrarse a la clásica fórmula de centrarse en el aspecto humano de los espías.
En su lugar se contrató a Samuel Taylor, con el que Hitchcock ya había colaborado, pero el guión no se completó en condiciones y se empezó a rodar antes de que estuviera completo. A veces incluso las escenas se acababan de escribir pocos días antes de que se rodaran.

La Universal por otro lado estaba decidida a convertir ese best seller en un éxito de taquilla y para ello se contrataron a actores internacionales de prestigio como Michel Piccoli o Philippe Noiret que dotaran de caché al film. No solo eso, sino que se invirtió un generoso presupuesto en la película incluyendo el rodaje en varios países. Irónicamente eso provocó que Topaz, considerada la peor película de Hitchcock, fuera a su vez la película más cara de su carrera con un gasto de cuatro millones de dólares.

El inicio del film no obstante es bastante prometedor al mostrarnos una situación típicamente hitchcockiana basada en una premisa muy básica: un matrimonio y su hija intentan huir de unos perseguidores. Poco importa en ese momento que sean soviéticos queriendo escapar a occidente, lo importante es el suspense en sí mismo y la forma como lo trata el director: el silencio que impregna toda la escena (apenas hay diálogos), el recurso clásico de Hitchcock de crear suspense en un entorno corriente (un taller de cerámica en este caso), etc.

 

La otra gran escena de la película tiene unas características muy similares. André Deveraux se pone en contacto con otro agente, Philippe Dubois para que consiga fotografiar unos documentos sobre un acuerdo secreto entre Cuba y la URSS. Para ello debe infiltrarse en el hotel en que se aloja uno de los cabecillas de la revolución, Rico Parra, y sobornar a su ayudante Luis Uribe. El momento en que Dubois contacta a Uribe e intenta sobornarlo está magníficamente filmado de una forma por otro lado sencillísima: Hitchcock mantiene la cámara a distancia, en la acera enfrente del hotel en que Deveraux observa todo, de forma que no oímos el diálogo pero podemos deducir lo que sucede por los gestos y reacciones de los dos personajes. De haber filmado el encuentro de forma convencional, habría sido un momento sin interés alguno.

A continuación tiene lugar la escena de puro suspense en que Luis Uribe roba el maletín con los documentos a Rico Parra mientras Dubois le distrae. Como otro de los ayudantes de Parra ha visto a Uribe llevárselo consigo, sospechamos que Parra acabará descubriéndolo, y durante el breve espacio de tiempo que sigue al robo sufrimos al temer que Parra descubra el robo antes de que Dubois haya escapado. Hitchcock premeditamente se recrea en sus actos para que el espectador tema que en cualquier momento quiera usar el maletín y no lo encuentre, cosa que no tarda en suceder.

La posterior huida de Dubois tiene un punto irónico cuando éste regresa a la floristería que le sirve de tapadera como si nada hubiera pasado y acaba una corona de flores, un guiño al que ha estado a punto de ser su destino.

Desafortunadamente estos son los pocos momentos realmente reseñables de Topaz, porque el resto de la película vaga sin un rumbo claro de un escenario a otro y sin personajes sólidos que sostengan el hilo argumental. El episodio cubano por ejemplo es totalmente fallido, en gran parte porque la trama sentimental entre André Deveraux y su amante Juanita de Córdoba no funciona, de modo que ese segmento queda como un episodio anecdótico del cual solo se puede destacar el plano más famoso de la película: la muerte de Juanita.
Se trata del momento más llamativo visualmente de la película, y casi podríamos decir que el único atisbo de pura genialidad del director en todo el metraje. Rico Parra descubre que Juanita en realidad conspiraba contra el gobierno cubano y acude a su casa a detenerla pese a estar enamorado de ella. Parra coge a Juanita del brazo y la aprieta contra sí casi como si fuera a besarla, y le habla apasionadamente sobre cómo le ha obligado a detenerla y tener que torturarla. Los dos personajes permanecen muy apretados el uno contra el otro, casi como si fuera una escena de amor, hasta que suena un disparo y Juanita cae muerta. A medida que cae su vestido se abre como si fuera una flor, un efecto que el director consiguió cosiendo hilos a los extremos de su vestido y haciendo que en la filmación del plano picado unos técnicos tiraran de los hilos para abrirlo. Su intención era crear un momento trágico y bello al mismo tiempo. Y en cierto modo, aunque Parra la ha matado en el fondo lo ha hecho por amor a ella, ya que de esta forma la salva del suplicio de ser torturada salvajemente como el resto de espías.

 

Por otro lado, el tramo final situado en Francia no tiene un momento tan bueno como éste y tampoco acaba de funcionar. Deveraux debe descubrir quién es el infiltrado comunista entre las altas esferas francesas, que resulta ser Jacques Granville, un viejo amigo que es además amante de su mujer. Ni siquiera la participación de grandes actores como Philippe Noiret o Michel Piccoli consigue salvar el film de la mediocridad.

En general Topaz tiene el defecto de no conseguir que las relaciones entre personajes funcionen dramáticamente. El problema se puede atribuir al reparto, formado por buenos actores pero que en este film no tienen chispa, especialmente el protagonista, Frederick Stafford, que intenta ser una versión moderna de un espía guapo y elegante como Cary Grant y no lo consigue. Pero también influye mucho el hecho de que la película fue recortada, ya que inicialmente duraba dos horas y media y se suprimió una media hora. Esa media hora tampoco habría hecho milagros, pero sí que habría ayudado a definir mejor los personajes.
Por ejemplo, en una de las escenas eliminadas se explicaba que André, Nicole y Jacques Granville de jóvenes eran inseparables, hasta el punto de que no se sabía con cual de los dos se casaría Nicole. Este pequeño detalle hace que la relación entre André y Jacques sea más estrecha y que sea más significativo dramáticamente que éste último sea el traidor, y además, dota de más sentido a la relación amorosa entre Nicole y Jacques, que tal y como está en la versión final parece metida con calzador.

De hecho, en mi opinión la única relación entre personajes que funciona realmente es la que hay entre André y Michael Nordstrom, el espía americano que le pide el favor. Aunque Nordstrom es un personaje secundario (muy bien encarnado por John Forsythe), las pocas escenas que él y André comparten juntos dan a entender perfectamente su relación de camaradería y respeto mutuo, en que la amistad debe convivir con la necesidad de pedirse mutuamente favores por motivos profesionales. Por ejemplo, al inicio André invita a Michael a cenar para sonsacarle información sobre el espía ruso. Michael le facilita todos los detalles pero luego le dice que no puede comunicárselo a nadie. Podría, sencillamente, no haberle dicho nada, pero es tal su confianza en André que le explica todo sin temor para satisfacer su curiosidad sabiendo que, si él se lo pide, sus labios permanecerán sellados.

Una de las anécdotas más conocidas sobre Topaz es que llegaron a montarse tres finales distintos de la película que por fortuna hoy en día podemos ver en la edición en DVD.
El final original acababa con un duelo entre André y Jacques después de que éste supiera que ha sido descubierto. El sentido de este final es que el duelo no era solo por un tema de honor, sino también por Nicole. Sin embargo, antes de que se disparen un francotirador soviético mata a Jacques. Este desenlace fue muy criticado en el pase previo de la película, seguramente por considerarse demasiado anticuado para la época.

Como alternativa, se propuso un final mucho más cínico que tiene lugar en el aeropuerto de París. Después de que André haya desenmascarado a Jacques, ambos se encuentran casualmente en el aeropuerto partiendo en direcciones contrarias: André está a punto de coger un vuelo hacia los Estados Unidos y Jacques otro hacia la Unión Soviética. Lejos de guardarle rencor, Jacques le saluda sonriente deseándole buen viaje. Nicole se pregunta cómo le han dejado escaparse así como así, a lo que Jacques replica que los tipos como él nunca pierden. En mi opinión es el que mejor habría funcionado de los tres.

Por último, el final escogido se elaboró aprovechando material existente. Se utilizó un plano exterior de la casa de Jacques sobre el que se escucha un disparo, indicando que éste se ha suicidado tras haber sido descubierto. Seguidamente un diario anuncia el fin de la crisis de los misiles y sobre la pantalla se ven imágenes de todas las víctimas que han circulado a lo largo de la película. Era un final que no resultaba ni excesivamente cínico ni anticuado, pero salta a la vista que fue un arreglo de última hora.

Topaz fue una película condenada desde el primer día de rodaje comenzando por el hecho de que Hitchcock nunca llegó a confiar del todo en ella y que además en aquella época no podía rodearse de un equipo de colaboradores conocidos que le respaldaran para intentar sacar el film adelante lo mejor posible. Por ejemplo, quizás con un reparto más de su gusto la película habría funcionado mejor, o quizás una banda sonora de Bernard Herrmann habría acompañado mucho mejor la trama que la que compuso Maurice Jarre (un gran compositor pero que aquí aportó una banda sonora muy poco apropiada para un film de Hitchcock). Pero en todo caso el resultado final fue el tipo de obras que Hitchcock había estado evitando a lo largo de su carrera, una película de espionaje sin nada de chispa con demasiados asuntos políticos de por medio aun cuando el director había intentado evitar precisamente eso. Pese a la modernidad del tema en el contexto de su época, ha envejecido mucho peor que otros films suyos más antiguos. El director tuvo que transigir hasta con ciertos detalles que él mismo odiaba, como mostrar a personajes extranjeros hablando entre ellos en inglés, algo que se hace especialmente incómodo al ser un film internacional con personajes de varios países.

El fracaso del film estuvo a punto de costarle la carrera a Hitchcock. Años atrás había sabido sobreponerse de los fracasos, pero a su edad ya no tenía tantas fuerzas para levantarse tras dos caídas seguidas. Por ello, muchos pronosticaron que difícilmente volvería a hacer películas, o al menos de interés. Por suerte se equivocaron y unos pocos años después sorprendió con un retorno espectacular llamado Frenesí.

Volver a Filmografía Volver a Inicio