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Título: Sospecha (Suspicion)
Año:
1941
Guión:
Joan Harrison, Samson Raphaelson y Alma Reville, basado en la novela Before the Fact de Anthony Berkeley.
Producción:
RKO Radio Pictures.
Reparto:
Joan Fontaine, Cary Grant, Nigel Bruce, Cedric Hardwicke, Dame May Whitty.

Argumento

Lina McLaidlaw, una joven de familia respetable y acomodada, se casa con el atractivo y descarado Johnny Aysgarth. Una vez casada, Lina descubrirá que su marido es por desgracia un buscavidas que no duda en engañarla para conseguir lo que quiere. Sin embargo, sus temores irán aumentando cuando comience a sospechar que Johnny pueda ser también un asesino.

Comentario

En Sospecha Hitchcock por fin pudo volver a hacer un film de suspense en su estilo predilecto: contando una historia de intriga en un ambiente aparentemente normal y hogareño afectando a personas simples y corrientes que de repente se ven inmersas en una situación fuera de lo común (pocos años después llevaría esta idea a su máxima expresión en la genial La Sombra de una Duda). Para ello se sirvió de nuevo de la protagonista de Rebeca, Joan Fontaine (que ganaría el Oscar por su interpretación), y además iniciaría la primera de sus colaboraciones con su actor predilecto junto a James Stewart: Cary Grant (el cual por aquel entonces estaba deseando interpretar papeles dramáticos para que le tomaran en serio como actor).

De la comedia al suspense

Una de las grandes virtudes de Sospecha (y que ya pudimos ver en Alarma en el Expreso) es que es un film que comienza como una ligera comedia romántica hasta poco a poco ir convirtiéndose en un drama y finalmente una película de suspense, lo cual hay que reconocer que era bastante ingenioso para una época en que los géneros cinematográficos todavía eran muy rígidos. El género no le era desconocido a Hitchcock, que venía de rodar una comedia pura y dura y que siempre había incluido elementos cómicos en casi todos sus films. Además, aquí contaba con la valiosísima ayuda del actor de comedia Cary Grant, que tuvo la oportunidad de interpretar en la primera mitad del film su clásico personaje de galán para luego darle un tono más serio al papel.

Así pues, en su primer segmento Sospecha pasa fácilmente por la típica comedia romántica de la época con la clásica confrontación entre dos personajes opuestos pero que se aman: el caradura de Johnnie y la seria Lina. Resulta interesante el primer encuentro entre ambos personajes en un vagón de tren: ella lee un libro de psicología y parece una mujer seria y poco atractiva con sus gafas mientras que él es un hombre descarado que se cuela en un vagón de primera clase y le pide dinero a ella para pagar el billete. En unos pocos minutos han quedado definidos los dos a la perfección. Sin embargo en la siguiente escena Johnnie descubrirá sorprendido a esa aburrida mujer del tren a lomos de un caballo como una amazona. Ésta es una de las constantes en el cine de Hitchcock: las mujeres que en una primera impresión parecen poco atractivas y de repente se descubren como mujeres bellas e incluso fogosas. Lina es una de ellas.

 

Los elementos de comedia persisten en la relación entre ellos dos en sus encuentros: él se burla del peinado de ella y se lo arregla de forma cómica y alaba la belleza de su occipital mapilar (lo que quiera que sea eso). Así como a Johnnie le atrae esa doble faceta de Lina, a ella le atrae el que Johnnie sea un personaje que es casi amenazante por su actitud descarada. De hecho después de enzarzarse en una pequeña pelea él le dice: "¿Qué creía que iba a hacerle? ¿Matarla? Oh, ya entiendo, creía que iba a besarla". Este diálogo contiene un obvio doble sentido relacionando la amenaza sexual con la amenaza homicida: al principio Johnnie es una amenaza sexual porque nunca sabe hasta qué punto va a aprovecharse de ella (magníficamente mostrado en ese breve momento en que éste se acerca a ella en apariencia para besarla hasta que de repente se detiene y se limita a cerrarle el bolso), pero una vez superado esto se convertirá en otro tipo de peligro para ella.

Finalmente se acaban casando a escondidas y después de una larga luna de miel llegan a su nuevo y lujoso hogar. Después de tanta felicidad Lina se despierta de ese idealizado sueño y se topa con la terrible realidad: él no tiene trabajo y había pedido prestado todo el dinero para la luna de miel. No sólo eso, sino que ya parece estar pensando en la herencia de Lina y no duda en empeñar las valiosas sillas que les regala el padre de ella por su boda para conseguir dinero. Sin embargo, todavía no existe un elemento dramático y todas estas fechorías se nos presentan durante buena parte del metraje como si continuáramos viendo la misma comedia romántica sobre dos personajes opuestos que se han casado (en otras palabras, Hitchcock se aprovecha inteligentemente del clásico y cómico personaje de galán caradura de Cary Grant para acabar convirtiéndolo más adelante en un posible asesino, de esta manera sorprende tanto a los espectadores como a Lina el sospechar que Johnnie sea un asesino). Y por si hacía falta dejarlo más claro, se nos introduce un personaje secundario, Beaky, el amigo de Johnnie, que acentúa el estilo humorístico de estas escenas.

Es a mitad del film cuando empieza a desvanecerse ese tono tan ligero y tanto Lina como nosotros comenzamos a desconfiar más de Johnnie, por ejemplo se pone furioso con ella cuando intenta disuadir a Beaky de que ponga dinero en un negocio nada fiable que quieren llevar adelante. Poco a poco esta desconfianza se irá traduciendo en miedo, como veremos a continuación.
Pese a que Hitchcock cambia a un tono más grave para sumergirnos en los miedos de Lina, no abandonará del todo los pequeños guiños cómicos típicamente suyos: el policía que va a casa de la pareja a interrogarles y se queda absorto intentando descifrar un cuadro abstracto; la impagable cara de Johnnie al saber que va a heredar el 'maravilloso' retrato de su suegro en lugar de una cuantiosa suma de dinero; la cena con la escritora de novelas policíacas y su hermano el forense, en la que hablan animadamente de asesinatos mientras comen (cuando mencionan el arsénico, el forense sonríe alegremente como si ése fuera su tipo de envenenamiento favorito al mismo tiempo que Hitchcock nos ofrece un generoso primer plano del pollo que está partiendo, uno de los muchos ejemplos de la relación entre comida y muerte en su filmografía), etc.

¿Sospecha infundada o justificada?

Antes de abordar este punto cabe tener en cuenta tanto el final que tiene el film como el que Hitchcock decía que pensaba realizar. En el final que nosotros vemos, Johnnie no es un asesino, tan sólo un buscavidas que engañaba continuamente a su mujer y que al final pensaba en suicidarse con veneno para escapar de las deudas que le acosaban por el juego. Según cuenta el director en su libro de entrevistas con Truffaut, el final que él tenía en mente era el siguiente:

"Cuando al final de la película Cary Grant lleva el vaso de leche envenenado, Joan Fontaine estaría escribiendo una carta a su madre: 'Querida mamá, estoy desesperadamente enamorada de él, pero no quiero vivir. Me va a matar y prefiero morir. Pero creo que la sociedad debería protegerse de él'. Entonces Cary Grant le da el vaso de leche y ella dice: 'Querido, ¿quieres enviar esta carta a mamá por favor?'. Él dice: 'Sí'. Ella se bebe el vaso de leche y muere. Fundido, encadenado, una breve escena: Cary Grant llega silbando, abre un buzón y echa la carta al interior"

Según dice Hitchcock, el cambio de final se debe a que los productores creían que el público jamás aceptaría que Cary Grant fuera un asesino. Sin embargo, tal y como señala muy inteligentemente Truffaut, tanto una opción como otra resultan interesantes aunque en mi opinión ambas tienen un punto débil.

El final que quería Hitchcock sin duda habría sido un excelente desenlace a nivel dramático, pero tiene un defecto y es que haría que la historia de Sospecha fuera menos interesante: sería simplemente la historia una mujer que descubre que su marido es un asesino. Resulta mucho más interesante la historia que se nos muestra con el final que conocemos: la historia de una mujer que cree que su marido es un asesino pero no lo es. El defecto que tiene este otro argumento es que el final es forzadísimo y nada creíble (es imposible que nos creamos que un caradura como Johnnie estuviera pensando en suicidarse a espaldas de su mujer, además de que el supuesto happy ending resulta menos creíble aún puesto que conociéndole sabemos que no tardará en volver a engañarla y que su felicidad no durará mucho). Pero dejando eso de lado nos encontramos con una premisa interesantísima: qué es lo que hace creer a Lina que Johnnie quiera matarla.

Esta sospecha empieza a anidar en su mente después de haber comprobado decepcionada los constantes engaños a los que le somete y cobra forma en un simple juego de palabras al que está jugando con él y Beaky cuando forma las palabras "Duda" y "Asesinato", que le llevan a imaginarse cómo Johnny asesinará a Beaky arrojándole al acantilado. A continuación, tras la muerte de Beaky sospechará que su marido es el culpable. No tiene motivos para creerlo, simplemente el hecho de que desconfíe tanto de él hace que no sepa hasta qué punto puede estar engañándola. A eso contribuye mucho la excelente interpretación de Cary Grant, quien muy hábilmente pasa de ser un entrañable granuja a convertirse en un ser más oscuro y misterioso. De hecho uno de los aspectos más interesantes de Johnnie es que no es un personaje totalmente negativo, sino simplemente un hombre que no puede evitar comportarse como lo hace. Por ejemplo, después de vender las sillas y recuperar el dinero en las carreras inunda a Lina de regalos y además le vuelve a comprar esas sillas que tan ridículas le parecen porque sabe lo mucho que significan para ella.
Sin embargo, todas estas sospechas acaban provocando que llegue un momento en que todo parezca enrarecido, en que cada gesto de Johnnie nos haga desconfiar también a nosotros de él (incluso cuando ella descubre que Beaky ha sido asesinado, Hitchcock encuadra de fondo el retrato de su padre, que parece estar reprochándola por haberse casado con él).
El momento cumbre de estas sospechas es la conocida escena en que Johnnie sube a su enferma esposa un vaso de leche. Un gesto totalmente inocente que Hitchcock supo realizar a la perfección para contagiarnos sus temores haciendo que su rostro esté en todo momento a oscuras (dándole una apariencia más misteriosa) e iluminando el vaso de leche con una luz en su interior para acentuar el suspense, como remarcándonos que el veneno puede estar ahí.

  

El gran mérito tanto de Hitchcock como del guión es ir convirtiendo esta comedia en un drama introduciendo poco a poco la semilla de la sospecha hasta conseguir contagiarnos los miedos de Lina y hacer que desconfiemos de Johnnie tanto como ella, el sumergirnos en su paranoia hasta el punto de estar nosotros plenamente convencidos de que va a matarla para luego descubrir atónitos que no teníamos motivos serios para creerlo. El desafortunado desenlace tan tópico y mal resuelto quizás no deje muy buen sabor de boca (y más comparado con el brillante final que planteaba Hitchcock), pero a cambio hace que veamos el film desde una óptica mucho más interesante y madura convirtiéndolo en una de sus más destacables primeras películas americanas.

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