5,5

Título: El Jardín De La Alegría (The Pleasure Garden)
Año:
1925
Guión:
Eliot Stanard, basado en la novela de Oliver Sandys.
Producción:
Gainsborough Pictures
Reparto:
Virginia Valli, Carmelita Geraghty, Miles Mander, John Stuart.

Argumento

Patsy Brand es una joven que busca trabajo como corista en el music-hall "El Jardín de la Alegría". Allí se topa con Jill, la principal estrella del show, que decidirá ayudarla y acogerla en su piso. Patsy conseguirá rápidamente incorporarse como bailarina y conocerá al novio de Jill, Hugh, así como a su amigo Levett, los cuales se ganan la vida en unas colonias y solo pueden estar una breve temporada en la ciudad. Hugh le pide a Jill que le espere para casarse con ella cuando vuelva con suficiente fortuna para los dos, mientras que Levett y Patsy se enamoran y se casan.
Cuando los dos hombres parten de nuevo, Jill empezará a llevar una decadente vida engañando a su novio con otros hombres mientras Patsy desconoce que Levett tampoco le está siendo fiel.

Comentario

El primer trabajo de Hitchcock como director era una coproducción de Michael Balcon, que fue quien se atrevió a darle al joven cineasta la oportunidad de dirigir su primer largometraje después del intento frustrado de Number 13 (1922), que no pudo llegar a acabar por falta de presupuesto.

El Jardín de la Alegría no era sin embargo una película de poca categoría pese a que fuera el debut de su realizador, de hecho era uno de esos proyectos elaborados pensando ya en atraer al mercado extranjero. Por ello el rodaje se realizó en Alemania incluyendo algunos exteriores en Italia, y Balcon consiguió traerse de América a Virginia Valli que, aunque hoy en día ha sido relegada al olvido, por entonces era una importantísima estrella. Eso demuestra la confianza que tenía el productor en Hitchcock y la buena reputación que el futuro director había ido cosechando en pequeños trabajos hasta escalar a la posición de realizador.

Sin embargo, su primera obra se trata sin duda de una película menor y algo aburrida, en gran parte por su argumento. De hecho, lo único que dota de un mínimo de interés a la película es el trabajo de Hitchcock tras la cámara (una constante a lo largo de su primera etapa británica, en la que el director en más de una ocasión tuvo que enfrentarse a mediocres historias que le llegaban por encargo).

El inicio de hecho es bastante prometedor y más de un crítico ha querido ver en él el reflejo de algunos de sus futuros temas. La película arranca con las bailarinas bajando de una escalera de caracol para dirigirse al escenario. Cuando empiezan su número, vemos los rostros de los hombres de las primeras filas, que las contemplan con deseo. La cámara se centra en uno de ellos y vemos en plano subjetivo el escenario desenfocado, hasta que se acerca unos pequeños prismáticos a los ojos y puede ver con detalle las piernas de las chicas.
Realmente resulta muy jugoso analizar cómo los primeros minutos del primer film de Hitchcock contienen ya el tema del voyeurismo así como un pequeño truco técnico, el plano subjetivo desenfocado, que sin duda el director añadió para destacarse un poco (ésa sería otra constante en muchas de sus primeras obras, el uso de recursos técnicos ingeniosos para dotar de un poco de interés a historias mediocres). Por desgracia, la diversión termina pronto, ya que ese inicio memorable con ese ritmo tan ágil y esos planos tan interesantes será de los pocos momentos destacables de la película. De hecho, los primeros minutos parecen más propios de una comedia que del melodrama que seguirá a continuación (otro pequeño detalle: la presentación del personaje de Hamilton fumando un ostentoso cigarro al lado de un cartel de "Prohibido Fumar").

El resto del film es lamentablemente un drama aburrido y sin muchos aspectos que merezcan ser mencionados. Se agradecen las escenas rodadas en exteriores, que embellecen la película y consiguen que dé la impresión de ser una producción de más categoría de lo que realmente era. También es remarcable que ya en su debut Hitchcock prescindiera de los rótulos lo menos posible aún siendo un film que por el tipo de argumento los debería necesitar a menudo.

Pero salvo esos pequeños detalles, el film no resulta demasiado interesante. Ni siquiera en el tramo final, cuando adquiere un tono más interesante con el asesinato de la amante de Levett y su descenso a la locura, podemos intuir al futuro Hitchcock, aún siendo ideas que tienen más que ver con su futura obra.

Aparte de eso, es mucho más interesante el relato que hace Hitchcock en el libro de conversaciones con Truffaut del accidentado rodaje en exteriores que el film en sí mismo. Sin embargo, Michael Balcon quedó muy satisfecho con el resultado final, sobre todo porque tenía una apariencia muy profesional de película norteamericana, aunque hoy en día nos es imposible pasar por alto su influencia del cine alemán que tanto influenció a Hitchcock.

Un debut correcto que apuntaba algunas buenas maneras aunque todavía estaba lejos de su maestría.

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