7,5

Título: Inocencia Y Juventud (Young and Innocent)
Año:
1937
Guión:
Anthony Armstrong, Charles Bennett y Edwin Greenwood basado en la novela A Shilling for Candles de Josephine Tey.
Producción:
Gaumont British Corporation
Reparto:
Nova Pilbeam, Derrick De Marney, Edward Rigby, Basil Radford.

Argumento

Robert Tisdall es un joven escritor acusado injustamente de asesinar a una actriz de la que era amigo y que le ha dejado una buena suma de dinero en su testamento. Cuando descubre que no tiene ninguna posibilidad en el juicio decide escaparse para probar su inocencia ayudado por la hija del comisario, Erica.

Comentario

Después de dos películas tan oscuras como Agente Secreto y Sabotaje, Hitchcock decidió volver a hacer un film de suspense más ligero con ese humor que tanto le caracterizaba y que estuvo ausente en sus anteriores obras.

Inocencia y Juventud básicamente busca recrear la premisa que tantas veces repitió Hitchcock y que ya había iniciado en Los 39 Escalones de situar a un inocente acusado de un crimen viviendo una serie de aventuras mientras intenta demostrar su inocencia, al mismo tiempo que huye de la justicia. La diferencia de este film respecto a los otros que siguen esta premisa es que el director quiso que se centrara sobre todo en gente joven, tal y como el título menciona de forma bastante explícita.

  

El inicio es el típico de un film de suspense hitchcockiano. Un matrimonio discute acaloradamente, Hitchcock procura que el espectador vea que el hombre tiene un tic en el ojo. De ahí se pasa a una playa donde se ve el cadáver de la mujer flotando. Un joven guionista llamado Robert encuentra el cadáver y corre en busca de ayuda, pero su acto es malinterpretado por otros dos testigos que creen que huía de la escena del crimen. Hasta aquí se trata de un film policíaco más.

La novedad llega cuando nos trasladamos a la comisaría donde es interrogado y el film pasa a adquirir un tono más humorístico y amable: la primera aparición de Erica con sus contundentes comentarios, el diálogo con el torpe abogado defensor o el juicio que se celebra previamente protagonizado por una pareja de avanzada edad. Cuando inician la huida se mantiene ese tono: los policías que les persiguen tienen una función esencialmente humorística, y los personajes que se encuentran en la carretera son los clásicos estereotipos cómicos típicamente británicos que tanto le gustaban a Hitchcock.

   

De los dos protagonistas, Erica es indudablemente la que tiene mayor interés. En las dos cenas que presenciamos con su familia nos queda claro que ella es la sustituta de la figura materna para sus cuatro hermanos menores. Tal es la importancia de su rol en la familia, que su padre decide dimitir de la policía cuando conoce que ella ha sido cómplice de la huida de Robert.

De hecho, la casi adolescente Erica acaba siendo un personaje en cierto modo más maduro que la mayoría de adultos con que se codea: sabe responder a las bromas que le lanzan en el bar de carretera o en la comisaría, demuestra ser mejor juez del carácter de Robert que el resto de policías al ser la única que intuye que él no es culpable, en dos ocasiones es la única que puede ayudar a un hombre desmayado con sus conocimientos de primeros auxilios (la primera vez entra en la trama a raíz de ese desmayo y la segunda le sirve para solucionar el conflicto), y al final es la que descubre al asesino. Erica es sin duda una de las heroínas más fuertes y carismáticas de todo el cine de Hitchcock.

  

Pese a su estilo tan ligero el film cuenta con algunas escenas memorables que demuestran cómo su director iba mejorando y perfeccionando sus nociones de realización. Una de ellas es la fiesta de cumpleaños del primo pequeño de Erica a la que acuden en su huida. En ella, su fisgona tía comienza a sospechar que el amigo que ha traído su sobrina oculta algo y decide desenmascararlo. Entre el aire bucólico y festivo de los niños que celebran el cumpleaños, los adultos traman sus conspiraciones guardando las apariencias. Es una escena muy interesante por cómo juega con los diálogos y miradas (la mirada del tío desde la distancia nos indica claramente que empieza a entender la situación) y que culmina con el juego de la gallinita ciega, momento en que la pareja aprovecha para huir.
Otra escena muy interesante pese a su brevedad es la de la mina, que debe ser mencionada por la perfecta reconstrucción de ese espacio en estudio y por ser uno de los momentos de mayor suspense del film.

 

No obstante la mejor escena del film con diferencia es la del hotel. En dicha escena, Erica y el vagabundo que vio al asesino intentan encontrarle pero su única referencia es que tenía un tic en los ojos. Mientras ambos se sientan en una mesa del abarrotado restaurante del hotel, la cámara inicia un impresionante travelling que sirvió para potenciar aún más la fama de Hitchcock como el gran director que era. El travelling se inicia con un gran plano de grúa de toda la sala que va acercándose poco a poco a la orquesta hasta encuadrar al batería en primerísimo primer plano, momento en que sus ojos tienen ese tic. Este plano, que Hitchcock repetiría en Encadenados, pretendía transmitir la idea de lo general hasta lo concreto: entre toda esa gente la cámara acaba llegando hasta la persona que buscan.

La escena se complementa de forma magistral adoptando el punto de vista del batería, haciendo que podamos entender sólo con imágenes lo que él está imaginando. En primer lugar reconoce al vagabundo, lo cual le inquieta. Seguidamente ve cómo el vagabundo imita su tic, lo que le da a entender que habla de él, por tanto si está ahí es para buscarle. Finalmente ve a un policía fuera, que es lo que le hace pensar que el edificio está rodeado por agentes de la ley para detenerle - lo cual es falso, el policía viene a por Erica. Nervioso, empieza a tomar tranquilizantes y pierde el ritmo en mitad de la actuación hasta desmayarse justo en el momento en que los protagonistas dejan el hotel derrotados. La feliz circunstancia de que Erica sepa primeros auxilios hace que llegue hasta él y le identifique - el guión muy hábilmente nos mostró al inicio del film cómo el asesino tenía un tic y cómo Erica atendió a Robert al desmayarse, de forma que todo eso confluya en el final.
Aunque consideremos Inocencia y Juventud un Hitchcock menor, esta escena es uno de los mejores momentos de su carrera.

 

Quizá se le puede reprochar a la película la ausencia de un héroe masculino más carismático, pero a cambio la encantadora Nova Pilbeam hace una muy buena actuación que la convirtió años después en una seria candidata para protagonizar Rebecca (desafortunadamente Pilbeam abandonó muy prematuramente su carrera en el cine). Por otro lado en los papeles secundarios se encuentran algunos secundarios que repetirían en la excelente Alarma en el Expreso como Mary Clare o Basil Radford.
El film fue un éxito que aumentó aún más el prestigio de Hitchcock como el gran director británico del momento. Su tono más ligero puede dar la impresión equivocada de ser una película más olvidable, pero realmente Inocencia y Juventud es un muy buen film que no sólo entretiene sino que está muy bien acabado.

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