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Título: El Hombre Que Sabía Demasiado (The Man Who Knew Too Much)
Año:
1934
Guión:
Charles Bennett y D.B. Wyndham-Lewis.
Producción:
Gaumont British Picture Corporation
Reparto:
Leslie Banks, Edna Best, Peter Lorre, Nova Pilbeam..

Argumento

Los Lawrence son un feliz matrimonio que pasan unas apacibles vacaciones en los Alpes con su pequeña hija Betty hasta que tiene lugar un terrible suceso: Louis Bernard, un hombre del que se habían hecho amigos, es asesinado. Justo antes de morir le susurra a Bob Lawrence que va a tener lugar en breve un complot para asesinar a un alto mandatario en Londres. Inmediatamente después, Betty es secuestrada y los Lawrence reciben órdenes de no desvelar nada si quieren volver a ver a su hija con vida.

Comentario

Pocas películas hay en la carrera de Hitchcock más importantes que El Hombre Que Sabía Demasiado, ya que este film supuso literalmente un antes y un después. Hasta entonces su filmografía había sido terriblemente irregular combinando buenas películas con otras muy flojas sin ningún resquicio de su estilo personal. En 1934 Hitchcock había tocado fondo llegando al que sería el peor momento de su vida a nivel profesional, habiendo encadenado varios fracasos artísticos y de taquilla seguidos que hacían peligrar su estatus. Por ello, cuando su antiguo mentor, el productor Michael Balcon apareció en escena ofreciéndole una nueva oportunidad, el director sabía que esta vez no podía permitirse fallar y decidió jugar sobre seguro proponiéndole un proyecto que llevaba guardándose desde hacía años (de hecho desde los tiempos de La Muchacha de Londres). Ese proyecto era obviamente El Hombre Que Sabía Demasiado, que fue el film que acabó de propulsar su carrera dándole el éxito que tanto ambicionaba. A partir de entonces jamás llegó a repetir los errores que había cometido en sus inicios de su etapa británica: Hitchcock se especializaría muy acertadamente en el género del suspense y, tras haber aprendido de sus errores, no volvió a crear productos de tan baja calidad. El Hombre Que Sabía Demasiado es por tanto la película que separa al Hitchcock aprendiz del Hitchcock más profesional.

La película nació inicialmente como una adaptación de una novela llamada Bulldog Drummond's Baby, en que un detective descubre un nido de espías pero éstos secuestran a su hijo para que no lo desvele. Hitchcock tanteó una adaptación de ese libro con el guionista Charles Bennett en la época en que trabajó para la British International Pictures, que poseían los derechos de la novela. Pero cuando Balcon le dio el vistobueno a la película, no pudieron conseguir los derechos, así que Hitchcock decidió sencillamente tomar la premisa básica que le interesaba del libro y a partir de aquí construir una obra nueva sin utilizar al héroe original.

El Hombre Que Sabía Demasiado sería el primer film de suspense de Hitchcock que incluía referencias a espías y temas políticos, lo cual puede estar relacionado con el tenso contexto internacional en que se desarrolló el guión. No obstante, la película optaba muy inteligentemente por evitar referencias explícitas a bandos o gobiernos concretos (por ejemplo el embajador que va a ser asesinado sabemos que es de un país extranjero pero no se dice de cual), una costumbre que intentaría mantener en sus futuros films de espías siempre que pudo. El gran tema no es tanto la lucha contra un país u organización concreta sino el debate entre el deber ciudadano contra las circunstancias personales: ¿debe el matrimonio protagonista desvelar el complot para evitar un conflicto bélico aunque eso haga peligrar la vida de su hija? Un representante del gobierno les planta la cuestión de forma literal haciéndoles recordar el atentado en Sarajevo que inició la I Guerra Mundial.

La película iniciaría la fructífera colaboración de Hitchcock con el guionista Charles Bennett, con quien escribió muchas de sus grandes películas de su etapa británica. No solo eso sino que Michael Balcon le consiguió un excelente equipo técnico. Al encontrarse fuera de la British International Pictures, el director necesitó de un nuevo equipo de colaboradores, y Balcon se lo consiguió empleando a emigrados alemanes que escapaban del nazismo, como el director artístico Alfred Junge o el director de fotografía Curt Courant. Resulta obvio que su presencia influyó en el estilo tan germánico de la película - de hecho el propio Hitchcock siempre mostró influencias de este tipo de cine.

El film se inicia en los Alpes nevados, lo cual supone un claro contraste de ambientes: de las idílicas montañas blancas a los oscuros callejones de Londres donde se sucederá el drama. La escena inicial es muy curiosa no solo por ese contraste sino porque nos presenta ya a casi todos los personajes del film: el matrimonio Bob y Jill Lawrence junto a su hija Betty, el misterioso Abbott acompañado de su enfermera, el francotirador Ramon y el francés Louis. Sin embargo se nos muestran en un ambiente idílico y de camaradería que no hace sospechar que más adelante todos estos personajes se dividirán entre malhechores y víctimas.

Incluso algunas frases y gestos inocentes acaban cobrando un significado especial al final: en el concurso de tiro Jill y Ramon se disputan el primer premio y ella pierde en gran parte por culpa de su hija. Su contrincante le felicita y ella le replica que deberían repetir esa apuesta algún día, y que si gana se podrá quedar con su hija. En la escena final eso se hará realidad de una forma imprevista: Ramon intenta atrapar a Betty a lo largo de un tejado y Jill deberá dispararle desde la calle con toda la precisión posible para no dar a su hija por error. De esta forma, se vuelve a repetir la apuesta y afortunadamente quien gana esta vez es Jill.

Otro elemento muy reseñable es la combinación entre humor y suspense, una fórmula que Hitchcock tanteaba por primera vez y que funcionó tan bien que la repetiría a lo largo de su carrera. Por ejemplo, en la escena del dentista los gritos que Bob oye proferir a su amigo Clive le hacen temer en primera instancia que está siendo atacado, cuando en realidad simplemente le están extrayendo una muela; por otro lado, en el refugio de los criminales el método que utilizan para retener a la criada contra su voluntad no es una terrible amenaza, sino despojarla de su falda sabiendo que no se atreverá a salir así a la calle.

Uno de los aspectos en que la película es indudablemente superior a su remake es su magnífico villano encarnado por Peter Lorre. Lorre, uno de los emigrados que escapaban de Alemania a los que Balcon acogió, era conocido por Hitchcock por su impresionante interpretación del psicópata asesino de niños en M, El Vampiro de Düsseldorf (1931) de Fritz Lang. Aunque la idea inicial era que encarnara a uno de los pistoleros de la banda, el director confraternizó tanto con él que acabó dándole el papel del gran villano de la película, aún cuando Lorre no sabía hablar inglés - tuvo que interpretar sus frases fonéticamente. No solo eso, sino que además amplió sustancialmente ese papel para aprovechar más aún al actor húngaro. Esa sería una costumbre constante en su carrera de beneficiar a los actores con los que simpatizaba ampliando sus papeles o beneficiándoles en el montaje.

En este caso su decisión fue más que acertada: al acabar la película uno recuerda mucho antes al personaje de Peter Lorre que a los protagonistas. Eso se debía no solo a la magnífica actuación de Lorre sino también al guión que daba forma al primer gran villano del cine de Hitchcock, que reunía las características que a él tanto le gustaban: daba miedo pero al mismo tiempo tenía un encanto que lo hacía extrañamente atrayente al espectador. Abbott no duda en secuestrar a una niña y amenazar con asesinarla para llevar a cabo sus planes, pero al mismo tiempo trata a Bob con exquisita cortesía y se disculpa después de uno de sus arrebatos de furia. Se trata sin duda de uno de los mejores villanos del cine de Hitchcock.

La gran escena de la película es sin duda el asesinato en el Royal Albert Hall, que continua la costumbre de Hitchcock de situar los crímenes en lugar conocidos y elegantes. La idea surgió a partir de un cómic llamado The One Note Man de H.M. Bateman en que se explica el día a día de un hombre que trabaja en una orquesta y únicamente interpreta una nota. Hitchcock asoció ese personaje con la idea de que el asesinato se cometiera durante un concierto cuando tuviera lugar el único toque de platillos.

Esta secuencia es de una gran tensión ya que es el momento culminante en que Jill debe decidir si impide el asesinato arriesgando la vida de su hija o no. La idea inicial de Hitchcock era que fuera Jill quien disparara al embajador estando hipnotizada, pero la descartó muy acertadamente, ya que el suspense estriba en esa indecisión. Es por ello que en el remake esta escena ganó tantísimo al hacer que el marido también apareciera en escena, de forma que el suspense se duplica (en esta versión está atrapado con su hija). De hecho, una comparativa entre ambas escenas nos muestra lo mucho que ganó Hitchcock como director en esos 20 años, convirtiendo una buena escena de suspense en un prodigio cinematográfico.

Como curiosidad, debido al poco presupuesto del film, la escena se filmó combinando algunos trucajes para que pareciera que hay más público que aún hoy en día no se notan. Y por otro lado, la composición que se escucha es obra del compositor australiano Arthur Benjamin, que la escribió expresamente para la película. Cuando 20 años después Hitchcock propuso a Bernard Herrmann que escribiera una nueva composición para esa escena, éste rehusó la propuesta argumentando que no podría mejorar la de Benjamin para el efecto deseado en esa escena.

Las dos principales escenas que no aparecen en el remake son la del dentista (que iba a ser inicialmente en una barbería pero Hitchcock la modificó al ver Soy Un Fugitivo de Mervyn LeRoy, donde había una escena en una barbería muy similar a lo que él tenía pensado) y el asedio final de la policía en la guarida de los criminales. Esta escena se basaba en un hecho real sucedido en 1911 cuando unos anarquistas rusos se encerraron en un piso provocando varios altercados con la policía. Al ser un episodio poco favorecedor de la historia reciente del país, la censura le puso muchas pegas a Hitchcock intentando incluso que los policías no aparecieran con armas.

La escena puede vanagloriarse de estar prácticamente a la altura de otras muy similares de films de gangsters producidos en esa misma época en Hollywood. Hitchcock de hecho se permitía en aquella época pequeños toques bastante crudos, como humanizar a los policías que después son asesinados. Por ejemplo, uno comenta a su compañero que le gustaría quedarse durmiendo en el colchón que utilizan de muralla y al instante recibe un disparo que lo mata.

Por otro lado, el final es bastante redondo al recuperar algunas ideas que han aparecido antes. No solo Jill "gana" el concurso de tiro que tenía pendiente con Ramon matándolo, sino que Abbott es descubierto por el sonido del reloj que durante toda la película servía para anunciar su presencia. Además, el momento en que su supuesta enfermera es asesinada nos muestra una faceta suya desesperada y vulnerable que hacen aún más interesante al personaje.

El film, que contaba con un eficiente reparto con nombres como Leslie Banks, la joven Nova Pilbeam (que sorprendentemente en 3 años maduró lo suficiente para pasar de ser una niña a convertirse en la heroína de Inocencia y Juventud) o el francés Pierre Fresnay, no gustó inicialmente al estudio. Cuando se hizo el primer pase del film, el productor no dudó en calificarlo de basura y pidió que se hicieran numerosos cambios. Afortunadamente, Michael Balcon apoyó a Hitchcock y consiguió que se estrenara tal cual. Pese a que inicialmente se insertó en programas dobles como el film menor, la película fue un enorme éxito y se convertiría en la primera de Hitchcock en triunfar en Estados Unidos. Al haberse realizado con muy poco presupuesto, Hitchcock se ganó la fama de un realizador eficiente que hacía películas comerciales además de ser artísticamente impecables. De ahora en adelante no volvería a correr el riesgo de caer en el olvido.

Ágil, breve y totalmente vigente hoy día, aún hay personas que prefieren esta versión a la de Hollywood. Independientemente de las preferencias de cada uno, se trata de una de sus mejores películas británicas.

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