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Título: Pero... ¿Quién Mató a Harry? (The Trouble With Harry)
Año:
1955
Guión:
John Michael Hayes, basado en la novela de Jack Trevor Story.
Producción:
Paramount Pictures.
Reparto:
John Forsythe, Shirley MacLaine, Edmund Gwenn, Mildred Natwick.

Argumento

La tranquilidad de Vermont, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, se ve alterada cuando el pequeño Tony Rogers se encuentra un cadáver en medio de un bosque y varias personas crean haber sido los responsables de su muerte.

Comentario

Pero... ¿Quién Mató a Harry? era una de las películas propias predilectas de Hitchcock. Aunque en su momento pasó desapercibida entre dos éxitos de taquilla como Atrapa a un Ladrón y El Hombre Que Sabía Demasiado, el film era un proyecto muy especial para el director, y quizás por ello prefirió rodarlo con poco presupuesto en comparación con las costosas producciones anteriores. La ausencia de estrellas en el reparto, la sencillez de la historia y su empeño por mantener el tono de la novela original hicieron del resultado final una película modesta pero no por ello desdeñable.

Rodada el mismo año que la glamourosa Atrapa a un Ladrón, el film le sirvió a Hitchcock como un respiro entre dos grandes producciones, un pequeño ejercicio destinado casi para su deleite personal que le permitiera vivir un rodaje tranquilo. Aún pese a que la filmación de exteriores en Nueva Inglaterra resultó un desastre por inclemencias meteorológicas, Hitchcock se mantuvo de buen humor en todo momento y disfrutó del rodaje de esta historia.

El principal propósito de la película era explotar su característico sentido del humor que tantas veces había insinuado en otras obras suyas y que aquí se convierte en el principal centro de atención dejando el suspense de lado casi por completo. El cadáver de Harry se convierte por tanto en un tema más humorístico que terrorífico, tal y como deja bien claro la escena inicial en que el capitán Wiles se encuentra el cuerpo en mitad del bosque. Antes de que tenga tiempo de esconderlo pasan por la escena del crimen el médico del pueblo que ni advierte su presencia, un vagabundo que le roba los zapatos y una joven madre con su hijo que no le da ninguna importancia. Si eso fuera poco, cuando el excéntrico pintor Sam Marlowe lo encuentra aprovecha para hacer un retrato de su rostro. De hecho, una de las frases más citadas de la película y de las predilectas de Hitchcock tiene lugar cuando la madura solterona Ivy Gravely encuentra al capitán arrastrando al cadáver. De todas las frases que podría pronunciar en una situación tan tétrica, la que utiliza es la inverosímil "¿Algún problema, capitán?". Parece que a nadie le interesa ese muerto ni cómo ha ido a parar ahí. De hecho a lo largo del film, Harry no es más que una excusa para que la doble pareja de protagonistas se conozcan mejor y acaben enamorándose.

Esta idea queda bien clara por el hecho de que las dos parejas se conocen a raíz del descubrimiento del cadáver y su acuerdo común por deshacerse de él. A lo largo de la película esos encuentros para decidir qué hacer con el cadáver servirán al mismo tiempo para cimentar la relación entre ellos, por ejemplo la primera cita entre el capitán Wiles e Ivy que tiene lugar en casa de ella para tomar el té supone el primer acercamiento íntimo entre ambos personajes, pero el verdadero motivo de esta cita luego descubriremos que era agradecer al capitán que enterrara el cadáver de Harry, al que ella creyó haber matado. Del mismo modo, Sam necesita deshacerse de Harry para poder casarse con Jennifer, una vez resuelto el problema con Harry (de hecho la película acaba con un rótulo que dice "El problema con Harry se ha terminado") tendra vía libre para casarse.

Tampoco faltan en el film un buen número de referencias sexuales bastante atrevidas para la época que se dejan caer a lo largo de todo el metraje. La conversación entre el capitán y Sam sobre la cita del anciano con la solterona está lleno de dobles sentidos: el hecho de ser el primer hombre que traspase el umbral de su casa o que ella se conserva muy bien y las conservas "deben abrirse algún día". Más obvia es aún la última referencia sexual que cierra el film y que escandaliza visiblemente a la madura Ivy. Cuando un millonario se ofrece a comprar los cuadros a Sam, éste no quiere que le paguen con dinero sino ofreciendo a cada uno de sus amigos lo que más desean en el mundo. En el caso de Sam, se trata de una cama de matrimonio que le pide en secreto al millonario, puesto que Jennifer aún no ha dejado claro si le corresponderá.

Tanto las referencias sexuales como las más escabrosas relacionadas con el cadáver están tratadas con un toque de humor muy ligero que para Hitchcock debió ser el punto fundamental del film. Él mismo afirmó que lo que más le interesaba de esta película eran los contrastes, mostrar un tema aparentemente melodramático en un entorno idílico rodeado de bellos paisajes naturales. Es decir, tomar dos temas tabú como la muerte o la sexualidad y situarlos en un contexto que permite mirarlos con otros ojos, con mayor naturalidad.

Aunque en un principio se pensó en contar con un reparto de estrellas con Cary Grant o William Holden junto a Grace Kelly, al final Hitchcock acabó optando por una plantilla de actores poco conocidos pero de calidad. Para interpretar a Sam escogió a John Forsythe, quien había hecho papeles en el teatro y más adelante sería un rostro habitual en televisión, pero que nunca fue una estrella. La pareja de ancianos la interpretaron dos secundarios de lujo: Mildred Natwick y el viejo amigo del director, Edmund Gwenn, quien ya había aparecido en films más antiguos como Juego Sucio, Valses de Viena o Enviado Especial. La gran sorpresa está en el papel de Jennifer Rogers, para el que Hitchcock contrató a una joven debutante llamada Shirley MacLaine. La descubrió el productor Herbert Coleman en un musical que vio en Nueva York y le ofreció un contrato al instante sin sospechar que MacLaine no era la protagonista de la obra, sino la sustituta de la verdadera estrella, que aquella noche no había podido salir a actuar. Como es bien sabido, a partir de su debut en este film MacLaine empezó pronto una fructífera carrera en Hollywood.

Pese a que la ausencia de grandes nombres pueda parecer un inconveniente, en una obra como Pero... ¿Quién Mató a Harry? ésta es una circunstancia que juega más a su favor, ya que contribuye a darle ese tono de sencillez que a Hitchcock le interesaba dar a la película. Una actriz como Grace Kelly se habría adueñado del film con su presencia tan elegante, del mismo modo que un William Holden habría dado una visión completamente distinta de la película. Sin embargo un reparto sin estrellas y compuesto de buenos actores se amolda perfectamente para ese tipo de film, ofreciendo todos muy buenas interpretaciones pero sin hacer suyo el film o dándole un tono de gran producción.

En su momento, como era de esperar, el film no fue entendido del todo y pasó bastante desapercibido salvo en algunos países europeos como Francia. No obstante, Hitchcock pronto compensaría a la Paramount con una superproducción del calibre de El Hombre Que Sabía Demasiado, pero por el camino había logrado salirse con la suya y hacer un film más personal con suficiente libertad como para realizarlo a su manera.

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