8

Título: Falso Culpable (The Wrong Man)
Año:
1956
Guión:
Maxwell Anderson y Angus MacPhail.
Producción:
Warner Bros. Pictures
Reparto:
Henry Fonda, Vera Miles, Anthon Quayle, Harold J. Stone.

Argumento

Manny Balestrero es un humilde músico neoyorkino que cuando un día acude a las oficinas de seguros es confundido con un hombre que atracó el local tiempo atrás. La policía arresta a Manny, el cual deberá luchar por probar su inocencia al mismo tiempo que su mujer corre el peligro de sufrir una crisis nerviosa.

Comentario

"Les habla Alfred Hitchcock. En otras ocasiones les he ofrecido muchas clases de películas de suspense, pero esta vez quiero mostrarles una diferente. La diferencia yace en que ésta es una historia verídica de principio a fin. Sin embargo, contiene más elementos extraños que cualquier película de ficción que yo haya realizado hasta ahora."

Esta presentación hecha por el propio Hitchcock es la introducción del film que nos ocupa y que ya deja bien claro cuál era la principal idea que tenía el director en mente tras este proyecto: abordar de nuevo su tema favorito, el falso culpable, pero desde una óptica totalmente realista, huyendo del suspense en favor del drama. La gran baza que juega aquí Hitchcock y que expone desde el inicio es que todo está basado en una historia real, quizás para justificar el enfoque que le da al film.
Falso Culpable era todo un reto para el ya veterano Hitchcock, quien tenía tantas ganas por probar algo diferente y más realista que hasta se ofreció a dirigirla sin cobrar su sueldo. El director, con ayuda de sus dos guionistas, estuvo investigando el caso real interrogando a algunas de las personas que participaron en él y visitando los sitios por los que pasó el Manny Balestrero de verdad. Se proponía hacer una historia real ateniéndose a la realidad lo máximo posible.

La película se puede dividir en dos partes bien diferenciadas: en primer lugar todo el proceso por el que pasa el protagonista (detención, interrogatorio y encarcelamiento), y seguidamente cuando queda en libertad condicional y prepara el inminente juicio con la ayuda de su abogado. En mi opinión la primera parte es mucho más sólida que la segunda y constituye el gran punto fuerte del film, mientras que la segunda hace que el film decaiga levemente.

Tras unos primeros minutos en que vemos la aburrida y típica vida diaria de Manny, Hitchcock introduce a este personaje totalmente normal y anodino en una situación de pesadilla cuando va a pedir un préstamo sobre la póliza de seguros de su mujer. La escena en que acude a la oficina y las empleadas creen reconocer al atracador es de una gran tensión y más teniendo en cuenta que sabemos que Manny es inocente y que por tanto no hay nada que temer, pero Hitchcock le imprime un tono tan tenso que hace que nos contagie el pánico que sienten las empleadas, que no se atreven siquiera a mirarle.

Seguidamente es detenido por los dos policías enfrente a su casa, el hecho de que ese elemento extraño y perturbador se haya introducido en su vida le da a todo el proceso de detención y encarcelamiento ese toque pesadillesco al que los mismos personajes hacen alusión en más de una ocasión. Manny mira en el coche las caras de los dos policías intentando comprender algo pero no saca nada en claro, es casi como el protagonista de El Proceso de Kafka, que no sabe de qué ha sido acusado. La forma como Hitchcock encara la detención, aunque es realista, se nota que busca un tono perturbador. Otro pequeño detalle que no puedo dejar de mencionar es comparar el estilo de vida de Manny con el que el resto de policías creen que lleva al saber que es músico (mujeres, alcohol...).

Esa sensación de irrealidad aumenta cuando le obligan a entrar en ciertas tiendas de comestibles que fueron atracadas por el mismo hombre para que éstos lo identifiquen. La sensación de paranoia y extrañeza de Manny se nos contagia fácilmente especialmente cuando uno de los dependientes le pide que se quite el sombrero y vuelva a pasar (y más teniendo en cuenta que aún no sabe de qué esta acusado y que por tanto actúa sin saber qué sentido tiene).
A continuación en la comisaría se procede al interrogatorio de Manny en el cual no dejan de repetirle que no tiene absolutamente nada que temer si es inocente, lo cual acaba siendo tristemente irónico (casi tanto como que cuando el verdadero atracador es detenido implore piedad diciendo que tiene hijos, según Hitchcock eso fue lo que dijo el atracador real: "a pocos se les ocurriría escribirlo en un guión y hasta podría pensarse que nadie se atrevería a hacerlo").
El film incide por tanto en ese gran pánico que sentía Hitchcock hacia la policía y explota al máximo esa sensación que tan bien sabía trasladar a la pantalla de angustia cuando uno es inocente pero todo está en su contra y no tiene con qué defenderse.

Hitchcock había decidido probar en esta nueva obra con un estilo mucho más realista, y se nota en su rigurosidad a la hora de mostrar todos los detalles del proceso minuciosamente: la toma de huellas dactilares, el interrogatorio previo al ingreso en la celda (incluyendo la pregunta de si consume narcóticos, que deja sorprendido al protagonista, que ni siquiera bebe alcohol), el registro de lo que lleva encima, las esposas a las que el director hace tanto énfasis... Una vez encerrado en su pequeña celda Hitchcock nos muestra planos de todas las paredes para contagiarnos de la angustiosa sensación de claustrofobia del protagonista. Junto al momento en que encierran al protagonista de Frenesí (1972) y éste empieza a palpar las paredes que le encierran, es quizás la escena de su filmografía que mejor transmite de forma visual esa angustiosa sensación de estar encerrado en una cárcel que según se dice el propio Hitchcock sintió de pequeño en esa famosa anécdota tantas veces repetida.

Esta primera parte del film se cierra con todo el proceso judicial, de nuevo muy kafkiano, en que Manny es llevado de un lugar a otro sin entender qué hacen con él. Se enfatiza la sensación de que no es más que otro de los miles de casos que pasan por esas salas cada día, su importancia es nula, él no es más que otro acusado con la diferencia de que no debería estar ahí, pero ¿a quién le importa en ese sistema judicial tan deshumanizado?
La pesadilla finalmente termina con el pago de la fianza y su libertad provisional hasta el juicio definitivo. Solo por esta hora de película los seguidores del director británico no deberían perderse este film.

  

La segunda parte está correctamente llevada pero resulta mucho menos interesante. Hitchcock indudablemente no era un director que se sintiera especialmente cómodo adoptando un tono muy serio y realista, y aunque eso le funciona en la primera parte del film (porque aunque juegue con el realismo lo que nos muestra es algo emocionante que mantiene en tensión al espectador y que incide en sus temas habituales), en la segunda se resiente un poco.
En este segmento del film, Manny y su esposa Rose intentan con la ayuda de su abogado O'Connor encontrar una coartada que le salve, paralelamente Rose empieza a experimentar ciertos síntomas de demencia causados por su sentimiento de culpabilidad. En lo que respecta a la primera trama, es interesante pero enseguida se agota (fue aquí donde Hitchcock debió darse cuenta de los inconvenientes de basarse en hechos reales). En cuanto al transtorno mental de Rose, el director apenas profundiza en él y lo trata demasiado por encima de modo para conmover al espectador. Tampoco ayuda mucho el hecho de que el final de la película sea una imposición descarada del productor que despacha el problema de Rose con un repentino final feliz (unas letras que nos anuncian que Rose se curó dos años después sobre un plano general en que se ve una familia paseando que resulta obvio que son unos dobles de los protagonistas). En realidad, la Rose Balestrero de verdad aún seguía bajo tratamiento cuando Hitchcock realizó este film.

Uno esperaría que en un film como éste Hitchcock se recrearía en el juicio en que se decide la inocencia de Manny, pero se nota que en este caso al director sólo le interesaba como otro más de los procesos por los que pasa el protagonista. La escena es corta e incide en cómo la mayoría de gente que está presente se aburre soberanamente. Manny contempla desesperanzado cómo, mientras se decide su futuro, el resto de personas de la sala conversa ignorando los interrogatorios. Uno de los miembros del jurado llega incluso a preguntar al juez si realmente hace falta perder el tiempo así. De nuevo se repite la idea de como un sistema frío y deshumanizado juzga a un hombre como si fuera una más de las muchas piezas que le integran, sin tener en cuenta que es un ser humano que podría ser inocente (como es el caso).

Finalmente en la escena en que se atrapa al verdadero culpable encontramos el mayor hallazgo visual del film y el momento más recordado del largometraje: Manny, desesperado al saber que el juicio ha sido aplazado y empezará de nuevo, reza a la imagen de Jesucristo de su cuarto y entonces Hitchcock encadena un primer plano del rostro de Manny con el del verdadero atracador, que poco después es capturado. A muchos les molestará esta concesión en un film hasta entonces tan rígidamente realista, pero se trata sin duda del mejor instante de la película.

  

Este es uno de los casos más claros en la filmografía de Hitchcock en que nos encontramos con una obra que debe muchísimo de forma decisiva a su protagonista. Pese al trabajo que hace tras las cámaras, Falso Culpable jamás habría resultado tan bien de no contar con un gran actor como Henry Fonda para encarnar a Manny. Sin el enorme talento de Fonda (uno de los mejores actores de la historia del cine con el que el director inglés llevaba tiempo queriendo trabajar), el film se habría resentido notablemente, porque este tipo de argumento necesitaba a un protagonista fuerte capaz de sustentar todo el peso de un drama como éste. Fonda resulta infalible como siempre y se amolda al personaje sin problemas dotándole de personalidad.
La actriz protagonista era el nuevo descubrimiento del director, Vera Miles, a la que aspiraba a convertir en su nueva estrella hasta que ésta cometió el imperdonable error de quedarse embarazada en la preproducción de Vértigo. Aunque no sale tan beneficiada como Fonda y se nota que le falta la experiencia de éste, su actuación resulta convincente y efectiva.

En general, Falso Culpable es una película bastante atípica en la carrera del director. Su tono tan secamente realista (por ejemplo es notable la ausencia de música en buena parte del film), la falta del característico humor hitchcockiano como válvula de escape y el hecho de estar limitado por una historia basada en hechos reales, hacen de éste un Hitchcock inusual, una variante de su tema favorito pero tratada desde un punto de vista más serio y realista apartándose de su clásico suspense. Sin embargo, por mucho que tire por un estilo poco habitual en él, Hitchcock no puede evitar tirar hacia su terreno a la hora de plantear las escenas más importante (o directamente no quería evitarlo). Todo el interrogatorio y encarcelamiento llevan su marca, esas escenas llevan impresas su sentimiento de angustia y miedo a la autoridad y ese gusto por los detalles que se quedan fijos en la mente del protagonista como las esposas o el recuerdo del lugar exacto en que le detuvieron ante su propia casa.
El hecho de que lo mejor del film, esa magnífica primera hora, sea la que tiene más claramente su marca de estilo nos lleva a pensar que el maestro del suspense rendía mucho más y creaba sus secuencias más memorables cuando se encontraba en el terreno que mejor conocía. Prueba de ello es que no quedó muy satisfecho con el resultado y que nunca más volvió a apostar por otro drama basado en hechos reales. Sin embargo, como pequeño experimento aislado, Falso Culpable no solo no resulta fallida como uno temería sino que nos muestra algunas de las constantes de su carrera en estado puro dando forma a una obra muy interesante y recomendable.

Volver a Filmografía Volver a Inicio