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Título: Pánico En La Escena (Stage Fright)
Año:
1950
Guión:
Whitfield Cook y Alma Reville, basado en la novela Man Running de Selwyn Jepson.
Producción:
Warner Bros. Pictures.
Reparto:
Jane Wyman, Marlene Dietrich, Michael Wilding, Richard Todd.

Argumento

La aspirante a actriz Eve Gill acoge a su buen amigo Jonathan Cooper, que es perseguido por la policía acusado de matar al marido de su amante, Charlotte Inwood. Eve decide entonces investigar el caso por su cuenta infiltrándose en la casa de Charlotte como doncella.

Comentario

A la hora de hablar de Pánico en la escena
se hace inevitable tratar el gran punto conflictivo del film que provoca que no convenza a muchos seguidores del director inglés: el flashback del inicio. Nada más empezar la película, vemos a Eve huyendo en coche con su amigo Jonathan, al cual le pregunta qué le ha sucedido. Éste le relata entonces cómo la glamourosa actriz Charlotte (de la que está enamorado) llegó a su casa con la ropa manchada de sangre confesando haber matado a su esposo. Ella le convence para que vaya a su casa a eliminar pruebas pero es visto por la doncella y huye de la escena del crimen sabiendo que será confundido por el asesino.
Al final del film, la gran sorpresa ésta en el hecho de que Jonathan es realmente el asesino y por tanto ese relato, ese flashback que nosotros visualizamos en la pantalla, es totalmente falso.

Desde luego es innegable que se trata de un recurso bastante tramposo para engañar al espectador con una sorpresa final, pero no estoy de acuerdo con el motivo que esgrimía Hitchcock para explicar por qué no se podía hacer eso (según él, no se puede filmar un flashback falso). La verdadera razón por la que el uso de ese flashback es tramposo y dejó un mal sabor de boca a muchos seguidores del director lo achaco a que traiciona tanto el estilo de Hitchcock como a una convención de la narrativa clásica.
En lo que se refiere al primer punto, Hitchcock prácticamente nunca había hecho trampas en sus películas para sorprender al espectador con finales inesperados como éste. A él nunca pareció interesarle este tipo de giros de guión y los argumentos de tipo whodunit (en que el espectador no sabe quién es el culpable hasta el final), y al coquetear al final del film con este tipo de historias, se nos hace raro al ser algo tan poco hitchcockiano.
En lo que se refiere al segundo aspecto, una de las normas de la narrativa clásica que todo guionista de Hollywood siempre tenía en cuenta es que los espectadores siempre darán por certero lo primero que ven en una película, puesto que son las primeras imágenes de las que disponen para tener en qué apoyarse. Una vez avanzados los primeros minutos y aclarada la trama, el director y el guionista pueden engañar libremente al espectador, porque éste ya conoce la situación y sabe a qué atenerse. Sin embargo, aquí la primera visión que se nos da de la película son dos personas huyendo y una explicando el motivo de su huida (además visualmente, dando más fuerza a la veracidad de su explicación), el espectador inevitablemente dará ese relato como cierto porque es la primera información que recibe en la película y cuando al final descubre que era falsa, se sentirá traicionado.

Aún así, fue muy atrevido por parte de Hitchcock el atreverse con un recurso como éste que además fue introducido por él mismo aunque luego se arrepintiera de ello. De hecho en la novela original Jonathan es inocente, pero Hitchcock insistió en que en la película él fuera culpable y que por tanto el flashback inicial fuera falso. Ni el guionista Whitfield Cook ni su mujer Alma Reville apoyaron esa arriesgada decisión. En mi opinión, aunque pueda considerarse una idea fallida me parece destacable que se atreviera con algo tan fuera de lo común, y eso es algo que nunca se le ha valorado al hablar de este polémico flashback.

  

Este recurso tan poco habitual ha provocado sin embargo que se tienda a olvidar un poco el resto de elementos de interés que tiene Pánico en la escena, que se revela como un efectivo ejercicio de suspense entretenido y bien resuelto.
Resulta obvio que la idea que más atrajo a Hitchcock de este argumento es el hecho de que una actriz novata se vea obligada a interpretar ciertos papeles en la vida real para salvar al hombre que ama. Y no sólo eso, sino que la protagonista Eve se ve obligada a actuar a varios niveles y a interpretar un papel diferente para cada persona: a la doncella de Charlotte le hace creer que es una periodista en busca de una exclusiva, ante Charlotte tiene que interpretar el papel de doncella y al inspector Smith le revela solo una parte de su vida y le intenta engañar para sustraerle información. Aquí es donde reside la fuerza del film, en cómo Hitchcock crea suspense con el hecho de que Eve debe interpretar tres personajes diferentes sin que nadie sospeche de ella.
Un ejemplo de ello se encuentra en la primera vez en que Eve debe confrontar sus diferentes personalidades meticulosamente para no ser descubierta: en su primer día como doncella aparece el inspector Smith para interrogar a Charlotte, y si el policía la ve allí tanto él como Charlotte la descubrirán. Hitchcock continuamente jugará con eso: cuando el mayordomo le pide que espere en el recibidor aparecen los policías y ella se escabulle en la habitación de su ama (con la posterior bronca del mayordomo por no haberse esperado); los policías están a punto de equivocarse de puerta y de entrar en el cuarto donde está Eve escondida pero rectifican a tiempo; como Charlotte no quiere soportar un interrogatorio muy largo, le pide a Eve que esté atenta a cuando tosa, que será la señal para que vaya a avisarla por un compromiso fingido, Eve resolverá la situación llamándola desde la puerta sin ser vista por los policías; finalmente, Charlotte le pide a Eve que les acompañe a los dos policías a la puerta éstos contestan que no hace falta puesto que conocen el camino. En todo momento Eve está al límite de ser descubierta.

Es por ello que el mejor momento de la película se encuentra sin duda en la fiesta benéfica campestre, donde estas tres personalidades de Eve se ven más confrontadas que nunca: acude a la fiesta con Smith (que no sospecha nada aún) interpretando su papel de "ella misma" (la joven e inexperta actriz) pero se topa con la doncella de Charlotte, que ya ha descubierto el engaño y la chantajea, al mismo tiempo que debe atender a Charlotte, quien tiene una actuación ahí mismo. Mientras intenta combinar esos tres papeles a la vez, Smith empieza a descubrir algunas de sus mentiras por medio de unas amigas de Eve (una de las cuales por cierto es interpretada por la hija de Hitchcock, Patricia, en su primer papel como actriz en el cine) hasta que al final de la secuencia sabrá toda la verdad.
La secuencia gana bastante con la aparición del padre de Eve, que tiene su momento de lucimiento en un par de escenas humorísticas que rebajan un poco la tensión. Me gusta especialmente cuando éste acude para pagar el chantaje de la doncella de Charlotte y, como ninguna de las dos partes se conocen, Eve les hace señales a lo lejos que no logran entender hasta que se acaban reconociendo, una escena muda sencilla pero muy bien conseguida. Más adelante, su padre tiene la perversa idea de hacer irrumpir a un niño en mitad de la función de Charlotte con una muñeca manchada de sangre para desenmascararla, para ello se ve obligado a jugar en un puesto de feria (donde no falta el detalle de la típica inglesa que recuerda que lo recaudado es "para los huérfanos"). Para conseguir el premio, una muñeca, decide esperar a que alguien acierte el tiro y adjudicarse la victoria, la primera vez fracasa al ser el tirador un hombre demasiado fuerte y alto como para enfrentarse a él, así que a continuación repite la jugada pero esta vez con un hombre más bajo y enclenque. Hitchcock por supuesto no tiene problema en pasar de una escena tan ligera a otra de una enorme tensión cuando el niño se acerca a Charlotte con la muñeca manchada en mitad de la actuación, consiguiendo que la actriz se desmorone y que Eve finalmente sea descubierta por Smith.

  

Por otro lado, la relación entre Eve y Jonathan, tan delicada de explicar (una mujer que ayuda al hombre que ama, aunque éste no le corresponde) está esbozada algo superficialmente aunque permite a Hitchcock recurrir a algunos de sus habituales recursos visuales: el plano de las manos de él y las de ella cogidas en el coche mientras huyen que se repite al final de la película cuando Jonathan quiere matarla y ésta le tranquiliza volviendo a cogerle las manos (aunque esta vez el gesto forma parte de su actuación para engañarle), o cuando Eve empieza a enamorarse del detective Smith y al abrazar a Jonathan mira con cierto sentimiento de culpabilidad el piano, que le recuerda al policía que ama (ya que éste estuvo tocándolo en su anterior visita).
En lo que respecta al enamoramiento entre Eve y Smith, no puedo dejar de destacar la escena en que viajan juntos en taxi a la fiesta benéfica campestre y mientras ésta intenta convencerle de la culpabilidad de Charlotte, él no le hace caso y la mira embobado. Eve hace lo posible por mantener ese tema de conversación pero vamos notando como cada vez le cuesta más mantener el hilo hasta que sucumbe y se besan. Es una de esas escenas en que Hitchcock consigue muy eficazmente mostrarnos visualmente algo que no se explica pero se sobreentiende en las imágenes (el diálogo no es de amor, pero intuimos que están enamorados y acabarán besándose, como acaba sucediendo).
Al final también se nos muestra aunque de forma algo repentina la relación entre Eve y Charlotte cuando la actriz tiene un breve momento de amabilidad y le agradece a su supuesta doncella todo lo que ha hecho por ella. Es entonces cuando Eve debe ser fuerte y chantajearla para atraparla (ya que hay un micrófono grabando su conversación) interpretando por tanto la parte más difícil de su papel. Cuando la conversación llega a su fin, Eve sale llorando y su padre, el único público que ha tenido durante todas sus "actuaciones", le da ese simbólico aplauso que ella le había pedido antes. Se trata sin duda del momento más intenso del film y uno de los más destacables.

La actuación de Jane Wyman es resultona pero no excesivamente destacable, al parecer la actriz se pasó el rodaje quejándose a Hitchcock de que Dietrich lucía mucho más bella ante la cámara que ella (que al suponerse que interpretaba a una humilde doncella, debía vestirse de forma más modesta). No es muy descabellado imaginar que, a cambio, Hitchcock perdiera el interés por la actriz y no se molestara mucho en dirigirla.
Algunos de los secundarios sin embargo están bastante mejor. Alastair Sim interpreta a Gill, el padre de Eve, un vividor separado de su mujer que es el único aliado de verdad de la protagonista además de aportar el eficaz contrapunto cómico de la trama (aparte de las escenas de la fiesta campestre tiene un par de diálogos muy bien conseguidos como cuando Jonathan va a pasar la noche en casa de la madre de Eve y, ante la falta de camas para todos, Gill intenta dejar caer la idea de que podría volver a compartir cama con su exmujer sin éxito). Michael Wilding interpretando a Smith me gusta mucho más aquí que como protagonista de Atormentada, su actuación está mejor conseguida y se desenvuelve mucho mejor en este papel secundario de galán. Finalmente, Richard Todd está correcto como Jonathan y Marlene Dietrich, tal y como Wyman temía, se adueña de buena parte del film.
Trabajar con una estrella como Marlene Dietrich implicaba ceder a la presión de tener que aumentar la importancia de su papel y concederle algunas escenas para lucimiento personal, que en este caso son los números musicales. Sin embargo, valió la pena, se nota que el papel fue reescrito pensando en ella y se aprovecha su carisma y personalidad (además al asociarla el espectador con sus papeles de femme fatale, tenderá a creerla culpable más fácilmente). Personalmente creo que su mejor momento es el pequeño monólogo que tiene al final de la película, cuando descubre hasta qué punto Eve la ha traicionado y comenta "cuando entrego todo mi amor y a cambio sólo recibo odio y traición, es como si mi madre me hubiera abofeteado". El magnífico plano final que le dedica Hitchcock acaba de enaltecer a la que sin duda es la estrella de la película.

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