7,5

 

 

Título: Enviado Especial (Foreign Correspondent)
Año:
1940
Guión:
Charles Bennett y Joan Harrison.
Producción:
Walter Wanger Productions, distribuida por la United Artists.
Reparto:
Joel McCrea, Laraine Day, Herbert Marshall, George Sanders, Albert Bassermann, Edmund Gwenn.

Argumento

El director de un importante diario norteamericano, harto de sus corresponsales en Europa que se dedican a hacerle llegar vagas noticias de la inminente guerra mundial, decide enviar como reportero a Johnny Jones, uno de sus periodistas más mediocres y que dada su total ignorancia sobre la situación política internacional confía que podrá darle noticias más frescas. Una vez ahí, Jones se verá involucrado en un peligroso complot organizado por una organización secreta que parece querer provocar la guerra y robar información secreta para su beneficio.

Comentario

Aunque Rebeca es el primer film americano de Hitchcock, muchos consideramos Enviado Especial como su primera película realmente americana, y no porque tenga lugar en EEUU (de hecho la mayor parte de la acción sucede en Londres y Holanda) sino porque así como Rebeca es un film 100% inglés tanto por el lugar donde sucede la acción como por el estilo y el reparto, Enviado Especial es un thriller que desde sus protagonistas hasta su estilo remiten directamente a las películas de espías típicas de Hollywood.

Ésta es la primera de las obras de propaganda política que realizaría Hitchcock durante aquellos años. Por suerte lo que desmarca este film de otros de la época es centrarse totalmente en la acción y dejar el patriotismo para el final, en concreto la escena en la que los dos protagonistas hablan en la radio de Londres mientras la ciudad es bombardeada y piden a los americanos que mantengan las luces de sus casas encendidas puesto que son "la luz del mundo" (dicha escena fue añadida meses después del fin del rodaje cuando se supo que el ejército alemán iba a emprender un inminente ataque en la capital inglesa).

Enviado Especial es una trepidante película de acción que consigue no aburrir en sus dos horas de duración y que, sin ser de las mejores películas del género que hizo el maestro, resulta muy notable. Como es costumbre en el cineasta, la película se divide en pequeños episodios articulados de una forma casi matemática para conseguir un ritmo perfecto, de manera que las escenas de suspense se combinen con las más distendidas para que el espectador pueda pasarlo mal y descansar a su debido tiempo.

En primer lugar cabe destacar que en esta película Hitchcock recupera dos aspectos imprescindibles en la mayoría de sus obras como son el humor y el tema de las falsas apariencias.

El humor es la válvula de escape para liberar las tensiones del espectador, para que se relaje tras tantos momentos tensos dejándole así más preparado para la siguiente escena de acción, de hecho en uno de los momentos de mayor tensión de la película (la extorsión a Van Meer para que confiese la cláusula secreta con la traición del que creía su amigo, el señor Fisher) se interrumpe con la aparición en escena del divertido Scott Ffolliott preguntando a los presentes si les interesa adquirir un seguro. También encontraremos más momentos divertidos por ejemplo en las aburridas recepciones a las que asiste Jones donde se topará con un embajador letón que no sabe nada de inglés, al que acabará despachando para quedarse a solas con la chica endosándoselo a un coronel escocés diciéndole que el embajador letón está muy interesado en conocer el origen de su kilt.

En cuanto al tema de las falsas apariencias queda claro que es prácticamente el tema central de la película. Unos cuantos ejemplos: Johnny Jones es rebautizado como Huntley Haverstock cuando viaja a Europa porque suena más importante, la hija del pacifista Fisher de la que Jones se enamorará le engaña haciéndose pasar por corresponsal, el señor Van Meer que es asesinado ante la perpleja multitud en realidad es un doble, el supuestamente pacifista Stephen Fisher en realidad es el jefe de una peligrosa organización conspiratoria, el vagabundo que la policía encuentra en el molino en realidad es un espía disfrazado, también serán espías disfrazados los dos policías que intentarán matar a Fisher, el guardespaldas que Fisher confía a Jones en realidad es un asesino a sueldo contratado para matarle, el aparentemente inocente Ffolliott en realidad está más enterado de lo que sucede que el propio protagonista, el secuestro de Carol Fisher en realidad es una farsa...
Estas falsas apariencias serán las que traerán los conflictos a los personajes, en especial a los dos personajes que giran alrededor de Carol: por un lado su padre se debatirá entre seguir su deber o dejarse llevar por su amor hacia su hija (sobre todo en el momento en que manda un asesino a sueldo para matar a Jones, aún sabiendo que su muerte la destrozará) y por otro lado, Jones sufrirá remordimientos de conciencia al implicar a Carol en el desenmascaramiento de su padre (en especial con el falso secuestro, llevándola a una pensión sin que ella sospeche que la está "secuestrando"). La resolución de este doble conflicto tendrá lugar en la escena final en el avión que comentaré más adelante.

En cuanto a la labor de Hitchcock, su mano se encuentra básicamente en las escenas de acción como el asesinato del profesor Van Meer con el homicida camuflándose entre los paraguas, toda la escena en el molino de viento (el recurso de un molino cuyas aspas giran al revés es típicamente hitchcockiano, un elemento fuera de lugar en un espacio familiar y cotidiano), la divertida huída del protagonista recurriendo al servicio de habitaciones cuando le acosan los dos falsos policías, los intentos del falso guardaespaldas por asesinar a Jones y por supuesto la escena del avión.
Dicha escena es sin duda el punto culminante de la película tanto a nivel emocional (Stephen Fisher y Johnny Jones deben reconciliar sus respectivos deberes con el amor que sienten hacia Carol) como a nivel de suspense. Es aquí donde más destaca la labor de Hitchcock construyendo una escena que en su época impresionó mucho como es la caída del avión al mar con su posterior hundimiento y los pasajeros intentando ponerse a salvo en una de las alas del artefacto (a destacar el plano de la cabina cayendo en picado al mar hasta que estalla llenándose de agua).
Y es después de tantas emociones fuertes, cuando tiene lugar el instante más emotivo de la película: en el momento en que el piloto del avión consigue llegar a duras penas al ala que han usado de bote salvavidas, ésta comienza a hundirse debido al peso, los supervivientes saben que no podrán resistir mucho tiempo sobre ella. Stephen Fisher entonces contempla apesadumbrado a esas "personas insignificantes" ayudándose entre ellas y, sabiendo que será condenado cuando pise Londres por traidor, decide sacrificarse lanzándose al mar para que el resto puedan salvarse, sufriendo una muerte digna tras una vida indigna. Así como minutos antes se reconcilió con su hija en el avión, con su muerte Fisher se reconcilia con Jones y, al mismo tiempo, provoca
también la reconciliación entre Jones y su hija cerrando por fin el círculo de conflictos entre el trío protagonista.

Después de una escena tan intensa a nivel emocional Hitchcock inserta otra más distendida para dar un respiro al espectador tras tantas emociones fuertes. Es la escena en que los protagonistas se encuentran en el barco que les ha rescatado con el engorroso problema de que el capitán les prohíbe usar el teléfono para dar noticia de lo sucedido a nadie para evitar conflictos, una buena manera de hacernos retornar al que era el conflicto inicial de la película por si alguien había olvidado que el objetivo del protagonista era escribir un reportaje.


Pasando a las interpretaciones, la pareja protagonista no lo hace mal pero queda un tanto floja (no ayuda mucho su historia de amor, narrada de forma algo insulsa y tópica). De hecho Hitchcock quería contar con alguien como Barbara Stanwyck o Joan Fontaine en el papel de chica y a Gary Cooper como protagonista (al parecer el célebre actor rechazó el papel pensando que sería una peliculilla sin importancia, años después confesó al director inglés que metió la pata). La verdad es que aunque Joel McRea y Larraine Day más o menos cumplen (sobre todo él) la película ganaría mucho más contando con algunos de los carismáticos actores mencionados anteriormente.
Sin duda, resultan mucho más interesantes los secundarios: el siempre genial George Sanders bordando el papel del simpático Ffolliott (papel que le va como anillo al dedo); el veterano actor alemán Albert Bassermann como el profesor Van Meer (al no tener ni idea de inglés, se aprendió todos sus diálogos fonéticamente); Herbert Marshall, que ya trabajó con Hitchcock en Asesinato 10 años atrás, y otro viejo conocido del maestro como es Edmund Gwenn interpretando al asesino que se hace pasar por guardaespaldas.


En general Enviado Especial es una muy buena película que lejos de ser una de las obras cumbres del maestro resulta muy entretenida y está impecablemente facturada (como curiosidad, paradójicamente era una de las películas favoritas del ministro de propaganda nazi Goebbels). En su época como es de esperar gozó de mucho éxito (fue nominada al Oscar a la mejor película) y acabó de consagrar la llegada del maestro a EEUU.

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