7,5

Título: Cortina Rasgada (Torn Curtain)
Año:
1966
Guión:
Brian Moore
Producción:
Universal Pictures
Reparto:
Paul Newman, Julie Andrews, Lila Kedrova, Günter Strack, Wolfgang Kieling.

Argumento

Michael Armstrong es un eminente físico nuclear que viaja a una convención en Copenhague acompañado de su ayudante y prometida Sarah Sherman. Una vez ahí, Sarah comienza a sospechar que Michael le oculta algo. Sus temores se confirman cuando descubre que Michael en realidad va a viajar a la Alemania del Este al otro lado del Muro de Acero. Ella decide seguirle incapaz de creer que su prometido haya decidido traicionar a su país.

Comentario

Cortina Rasgada es posiblemente una de las películas más injustamente tratadas de la carrera de Hitchcock. Desde su estreno ha sido considerada generalmente como una obra fallida que hacía patente la decadencia de su director, pero realmente no se trata ni mucho menos de un film flojo. El gran problema de esta obra es el hecho de encontrarse cronológicamente después de la época cumbre de Hitchcock. El director había rodado cuatro de sus mayores obras maestras seguidas (Vértigo, Con La Muerte en los Talones, Psicosis y Los Pájaros), además de un film inferior a éstos pero que a cambio tenía mucho interés por la profundidad del tema (Marnie la Ladrona). Cortina Rasgada, un mero divertimento exento de la genialidad de obras anteriores, sabía a poco en comparación. No sólo eso, sino que a nivel de estilo era en cierto modo una marcha atrás, ya en esa época daba la sensación de ser un film terriblemente anticuado (y más cuando obras como Psicosis o Los Pájaros eran muy modernas en muchos sentidos). Por ello, es comprensible que en el momento de su estreno el público y la crítica se llevaran una decepción, pero a día de hoy conviene ser justos, ya que el film que nos ocupa es una obra muy notable.

 

El germen de la película llegó a partir de dos ideas diferenciadas. Por un lado, Hitchcock en aquel entonces tanteaba desde hacía tiempo la idea de hacer un "James Bond realista" para contrastar con las películas de espías de moda, pero a la práctica quedó poco de esa idea en el film resultante. La verdadera semilla de Cortina Rasgada fue una noticia que leyó el cineasta sobre dos diplomáticos ingleses, Guy Burgess y Donald Maclean, que se pasaron al bando soviético. Hitchcock, al que le gustaba dar una vuelta de tuerca a las cosas, no hizo la misma reflexión que haría la mayoría de gente en un caso así (¿cómo puede alguien hacer algo así? ¿no siente ningún dilema moral?), sino más bien otra en que seguramente nadie reparó: ¿y qué pensaba la señora Maclean sobre ello? Esa era la base de Cortina Rasgada: un desertor que se pasa al lado soviético visto desde el punto de vista de su mujer.

La premisa era prometedora pero pronto se acabó desvirtuando cuando el director supo que el estudio iba a imponer a Julie Andrews como protagonista. Hitchcock estaba muy lejos de quedar satisfecho con esa decisión, ya que no la veía adecuada para ese tipo de papel, pero no tuvo mucha elección (después de todo ya no podía contar con sus actrices favoritas, como Ingrid Bergman y Grace Kelly). En consecuencia, el guión se modificó: si inicialmente la mujer iba a ser la protagonista absoluta, ahora el protagonismo se repartiría entre ella y su marido para contrarrestar la falta de una actriz sólida. Cuando Julie Andrews vio el guión final quedaría muy decepcionada al ver su papel totalmente reducido.

A partir de aquí, la historia se basaría en la alternancia de puntos de vista, divididos claramente en tres actos: el primer acto es lo que queda de la idea final, ya que se centra en Sarah y su asimilación del hecho de que su marido es un desertor; el segundo nos lleva al punto de vista del profesor Michael Armstrong y se centra más en el suspense; el último acto nos muestra a los dos ya unidos ante un mismo objetivo (huir del país) y sigue el estilo de las clásicas películas hitchcockianas en que un héroe emprende un viaje de huida compuesto de diversos episodios (Los 39 Escalones, Sabotaje, Con La Muerte en los Talones). Potencialmente el primer acto, que constituye la premisa inicial, era realmente el más interesante de los tres y es de lamentar que Hitchcok no pudiera llevarlo a cabo como deseaba. A cambio nos hemos de "conformar" con un buen film de suspense.

La película por otro lado vino marcada por la ser la primera que realizó tras la desaparición de algunos miembros de su equipo. Esto sin duda contribuyó a la inestabilidad de los films que realizó durante esos años, ya que a Hitchcock le gustaba apoyarse en un fiel equipo de viejos conocidos que había reunido tras muchos años en la industria. En concreto, Cortina Rasgada fue su primer film sin el montador George Tomasini (por entonces fallecido) ni el director de fotografía Robert Burks. Así mismo sería el primer Hitchcock sin una banda sonora de Bernard Herrmann, ya que la contribución de Herrmann no fue del agrado de Hitchcock, que quería llegar a un público más extenso sirviéndose de música más ligera. Sus desavinencias pusieron fin a tantos años de colaboraciones de una forma un algo abrupta.

A eso hay que sumarle que el director tampoco pudo contar con sus actores favoritos. Hitchcock llegó a proponer a Cary Grant que interpretara al protagonista, pero se haría demasiado difícil esconder su verdadera edad ante la cámara. Para la protagonista femenina confió en poder contratar a Eve Marie Saint, que tan buenos resultados había dado en Con La Muerte En Los Talones, pero tampoco le fue posible conseguirla. Sin ella y habiendo roto su relación profesional con Tippi Hedren, el director se encontraba también sin su clásica rubia hitchcockiana.

Sin embargo, pese a estos inconvenientes Hitchcock inicialmente no había perdido su vitalidad, de hecho su idea era rodar el film en exteriores reales, más concretamente en Polonia, hasta que un productor polaco le aconsejó que sería mejor utilizar la Alemania del este. Desafortunadamente, al final el film tuvo que hacerse con decorados, lo cual le restó autenticidad y fue uno de los factores que contribuyó a darle ese tono tan pasado de moda.

Con estos inconvenientes y un guión que se iba modificando a medida que avanzaba el rodaje y no convencía a nadie, resulta un milagro que el resultado final fuera más que eficiente.

La primera parte del film resulta un tanto rutinaria pese a ser la que en la teoría podría ser más prometedora. Se nos muestra una situación aparentemente normal (un científico que viaja a Estocolmo con su amante y ayudante) en la que se suceden una serie de hechos extraños que tanto nosotros como Sarah no entendemos: el telegrama que rechaza en el barco, el libro con el símbolo de pi, sus intentos por apartar a su amante de su camino, etc. En esta parte del film Hitchcock juega a sugerir inquietando al espectador.

A partir de la escena de la granja cambia el punto de protagonismo y pasa a ser el de Armstrong. Hitchcock dijo que le resultaba interesante mostrar la típica escena en que el jefe le dice al espía lo que debe hacer a mitad del film, y además también le gustaría el situarla en mitad de una granja en lugar del típico escenario arquetípico del género. Este segmento es seguramente el que funciona mejor por varios motivos: por un lado, el asesinato de Gromek acentúa la tensión puesto que se expone a ser descubierto y por el otro su relación con Sarah adquiere más suspense ya que ahora nosotros sabemos más que ella y por tanto deseamos que no le ponga en evidencia.

Este segundo acto finaliza cuando Michael le hace la revelación a Sarah y pasan a ser los dos personajes los que conocen toda la información. Una vez emprenden la huída, dejan de ser dos personajes y Hitchcock los trata como uno solo: apenas profundiza en el resto del film en sus sentimientos o su relación, simplemente los muestra como una pareja huyendo del enemigo, lo cual hace que pierdan algo de brillo como protagonistas. Es de destacar por otro lado la escena en que Michael le dice la verdad a Sarah, una situación resuelta de forma muy inteligente: como nosotros ya conocemos todo y nos resultaría aburrido oír todo el diálogo, Hitchcock nos muestra a la pareja de lejos y es gracias a la evolución de sus gestos que sabemos que le está contando la situación en que se encuentran. Un ejemplo magnífico de economía narrativa.

Esta estructura de cambios de punto de vista es uno de los aspectos más remarcables del film. No está tan aprovechada como se podría dado su potencial pero es una forma muy inteligente de narrar la historia sobre todo por la forma de cambiar el punto de suspense: de las sospechas hacia Michael al miedo a que Sarah complique su plan al desconocer todo.

 

La escena más famosa de la película, y con razón, es la del asesinato en la granja. La gran motivación de Hitchcock en esta escena era demostrar lo difícil que es en realidad matar a una persona, ya que habitualmente en las películas parece algo fácil. En esta escena, Gromek ha descubierto que Armstrong es un traidor y decide denunciarlo. Para impedirlo, Armstrong y la granjera utilizan todos los medios a su alcance para matarlo. Muy inteligentemente, el guión hace que no se pueda utilizar la pistola al estar fuera un taxista esperando, de esta forma se justifica que no recurran a la forma más rápida de asesinato. En lugar de ello, Armstrong y la granjera se sirven de todos los utensilios que hay en su hogar y que uno podría encontrar fácilmente en cualquier casa: un cuchillo, una pala y el horno. La escena es angustiosamente larga, y la no utilización de música es decisiva para darle ese tono seco y realista que buscaba el director.

En mi opinión se podrían destacar también dos escenas más. Una de ellas es cuando Armstrong intenta sonsacar al profesor Lindt la misteriosa fórmula (el McGuffin de la película). Se trata de una escena muy inteligentemente resuelta a nivel de guión, basada en el juego de intentar que Lindt dé a conocer lo que sabe ofreciendo el mínimo de información posible por parte de Armstrong para no desvelar sus conocimientos.
La otra es la emocionante huida en un autobús falso. La premisa es sencilla pero infalible a nivel de suspense: ese autobús falso les conducirá a Berlín siguiendo la ruta de un autobús real, pero circulando varios minutos antes. Por desgracia, como han salido con retraso, el autobús real esta cada vez más cerca de ellos, exponiéndoles a ser descubiertos. El suspense que genera Hitchcock a lo largo del viaje se hace cada vez más insoportable hasta que finalmente los pasajeros se ven obligados a abandonarlo antes de ser detenidos por la policía.

 

El resto de la huida es más rutinaria. En Berlín se encuentran con una excéntrica mujer que se ofrece a ayudarles a cambio de que la avalen para que pueda emigrar a Estados Unidos, lo cual da pie al director para crear una pequeña escena para lucimiento de la actriz Lila Kedrova en un pequeño pero vistoso papel.
En el teatro lo más destacado es el remarcable diseño de producción (aquí es donde se nota que el responsable es Hein Heckroth, famoso por su trabajo en Las Zapatillas Rojas de Michael Powell) y la forma como redondean la historia con la reaparición de la bailarina de ballet que había aparecido en el primer acto del film generando un breve gag. De esta forma no sólo el film es más compacto sino que además se justifica mejor el que la bailarina les reconozca entre el público, ya que les había visto previamente en el avión.

Este personaje sirve para que el guión tenga una estructura circular: a su llegada a Berlín, la veterana bailarina sufre un desaire al creer que la prensa la quiere fotografiar a ella cuando en realidad se interesan por Armstrong; después de su huida de Berlín, la bailarina vuelve a creer que un reportero está interesado en ella cuando en realidad busca a la pareja de fugitivos. Para redondearlo aún más, el film acaba exactamente igual que como empezó, con Michael y Sarah bajo unas mantas refugiándose del frío.

 

Uno de los aspectos interesantes que aporta el film y que es típicamente hitchcockiano se trata de la visión que da el director de los antagonistas alemanes. De la misma manera que inicialmente el director quería hacer un Bond realista para alejarse de ese tipo de films, aquí quiso crear a unos antagonistas humanos, completamente alejados de los clásicos comunistas de los films de espías: fríos, calculadores y sin personalidad. Por ejemplo, el profesor Karl Manfred es un personaje que se hace entrañable debido a su obvio enamoramiento no correspondido hacia Sarah, que le hace ser especialmente atento con ella. Es un rasgo de su carácter que no aporta nada a la trama, simplemente sirve para hacer que el personaje tenga personalidad y parezca humano. Del mismo modo, el profesor Gustav Lindt resulta un divertido cascarrabias lleno de orgullo y Gromek es un hombre extraño pero que busca ser cordial hablando de sus experiencias en Nueva York con Armstrong.

Referente a Gromek, hay una escena que fue eliminada de la película que conviene comentar porque el propio Hitchcock afirmó que era fantástica. Tras haberlo matado, Armstrong hace una visita diplomática en una fábrica donde se asusta al creer haber visto a Gromek entre los empleados. En realidad se trata de su hermano (interpretado por el mismo actor maquillado), quien saca un cuchillo muy similar al que Armstrong y la granjera utilizaron antes para apuñalar a Gromek y con él corta un trozo de salchichón que pide que le dé cuando se lo encuentre. La escena resulta muy prometedora y típicamente hitchcockiana (en su filmografía hay muchos ejemplos de gente normal y corriente que asesina a alguien y luego se ve confrontada de alguna forma con su delito), pero tuvo que ser eliminada por dos motivos: el primero es que Hitchcock no quedó nada satisfecho con la actuación demasiado exagerada de Paul Newman, el segundo es que esta escena humanizaba demasiado a Gromek (se daba a conocer por ejemplo que tenía tres hijos) y Hitchcock temía que el espectador dejara de simpatizar con un protagonista que ha matado a un padre de familia, aún cuando este tipo de ambigüedades morales siempre le agradaron.

Uno de los grandes inconvenientes de Cortina Rasgada fue la ausencia de una sólida pareja protagonista. Como ya se ha dicho, Hitchcock nunca quedó conforme con la elección de Julie Andrews, pero tampoco con el actor protagonista: Paul Newman. En este caso el problema no eran sus limitaciones, ya que se trataba de uno de los actores más grandes que haya habido en Hollywood, sino la falta de química entre él y Hitchcock. Newman estaba educado en la escuela del Método, era un actor interesado siempre por las motivaciones de su personaje y estaba preguntando constantemente al director el por qué de todo lo que hacía. Hitchcock a cambio era un realizador poco inclinado a dar explicaciones a los actores, prefería dar las mínimas indicaciones y que los éstos adoptaran expresiones neutras que luego cobrarían sentido en el montaje. Newman era incapaz de hacer eso, era un actor de carácter que no podía actuar si no entendía sus motivaciones. Aunque parece ser que había un respeto mutuo entre actor y director, nunca se entendieron. La consecuencia fue una interpretación más bien floja de Paul Newman, un actor que paradójicamente rara vez fallaba. El que la única colaboración entre uno de los mejores directores y actores de Hollywood diera un resultado tan decepcionante es una demostración de cómo la suma de talentos por sí sola no es garantía de éxito.

A cambio, Hitchcock se escudó en una interesante galería de secundarios que incluía a muy buenos actores alemanes aparte de la ya mencionada Lila Kedrova. Da la sensación en algunas escenas de sentirse más agusto con algunos de estos secundarios que con sus dos estrellas, a las que también tenía cierta manía por depender tanto de ellos para rendir en taquilla y por cobrar un salario tan grande.

Cortina Rasgada se trata en definitiva de un buen Hitchcock que comprensiblemente decepcionó en su momento pero a día de hoy podemos disfrutar como un entretenido film de suspense bien realizado. Está lejos de ser una de sus mejores películas, pero por entonces el director tenía suficiente experiencia como para hacer grandes obras incluso en un contexto adverso como el que se le presentaba en aquellos años (la pérdida de muchos de sus colaboradores y actores favoritos, ausencia de un guión sólido, verse obligado a rodar con unos protagonistas con los que no congenia, etc.). Notable.

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