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Título: Champagne
Año:
1928
Guión:
Alfred Hitchcock y Eliot Stannard, basado en una novela de Walter C. Mycroft.
Producción:
British International Pictures
Reparto:
Betty Balfour, Jean Bradin, Gordon Parker.

Argumento

Betty es una joven que goza de una despreocupada vida de lujo aprovechándose de la inmensa fortuna que ha hecho su padre con el negocio del champagne. Éste, preocupado porque ella no sepa apreciar el valor del dinero, decide hacerle creer que se han quedado en la ruina para que ella tenga que buscarse una forma de ganarse la vida por su cuenta.

Comentario

Champagne se trata de una de esas películas que, en la teoría, seguramente parecía mucho más prometedora de lo que acabó siendo. Se basa en dos premisas harto conocidas que han sido más que explotadas posteriormente: una chica rica y caprichosa que se rebela contra su padre por estar enamorada de un joven que éste no aprueba y la pérdida de la fortuna familiar que le obliga a valerse por sí sola. Desafortunadamente ambas ideas quedan desaprovechadas y el saber hacer del director tan solo se intuye en leves destellos.

En realidad el argumento original que Hitchcock tenía en mente era bastante distinto, un melodrama algo moralizante sobre una chica que trabaja preparando cajas de champagne en unas bodegas y mira cómo los trenes se llevan todo ese cargamento que será consumido por gente que no conoce. La joven se pregunta a dónde va a parar el champagne y quién lo beberá, así que un día decide seguir el trayecto del champagne hacia la gran ciudad, donde cae en desgracia convirtiéndose en una especie de prostituta. Finalmente regresa a las bodegas y cuando el tren vuelve a marcharse con el champagne deja de fantasear sobre su paradero.
De toda esta idea lo único que quedó en el resultado final fue la presencia (más bien anecdótica) de la lujosa bebida, puesto que el film se alteró por completo para convertirlo en un vehículo al servicio de la protagonista Betty Balfour, una de las actrices británicas de más éxito del momento con la que Hitchcock no congenió.

En lo que se refiere al guión y la historia en sí misma, el film posee escaso interés al carecer de lo más esencial para una comedia: humor. Más que una comedia, Champagne es un film ligero e intrascendente que quizás habría corrido mejor suerte en manos de un realizador más versado en el género, como Frank Capra, que se habría sentido muy cómodo con un argumento como éste. Por ejemplo, el hecho de que Betty pase de ser una niña rica mimada a tener que valerse por sí sola es una premisa que da pie a muchos gags que, desafortunadamente, no acaban de cristalizar ni siquiera cuando entra en un cabaret. Su inocencia es tal que cuando su jefe le explica que tiene que repartir flores a todos los hombres que vea con traje, ésta se las ofrece a los músicos de la orquesta. Es uno de los pocos gags que se desprenden de esa situación.

Más acertados son aquellos gags visuales que tienen claramente el sello de Hitchcock: el borracho que se tambalea por el barco cuando éste se mantiene estable y que camina recto cuando la embarcación se contonea, o la lujosa y exquisita comida preparada en la cocina de forma ruda y antihigiénica y que luego en la mesa es servida con delicadeza. Sin embargo este tipo de gags no sostienen una película entera, sino que sirven como pequeños recursos humorísticos que por sí solos no dan para crear una comedia aceptable.

 

Hitchcock, seguramente consciente de la baja calidad del material que tenía entre manos, se desahogó inundando el film de recursos visuales que le permitían recrearse un poco como director y que a la práctica son lo que consigue que el espectador mantenga un poco el interés por la película.
Hay numerosos detalles visuales a lo largo del film dignos de mención. De hecho la película se inicia con uno de los más llamativos: un plano subjetivo de un personaje bebiendo de una copa de champagne a través de la cual se puede entrever el comedor del barco. El film acaba con el mismo plano subjetivo desde el punto de vista del mismo personaje, dándole cierta simetría estructural.
Otro recurso menos llamativo pero que demuestra el dominio de Hitchcock del lenguaje visual es la escena en que el padre de Betty le comunica que están arruinados. La escena se inicia con un alarde técnico muy curioso: primero, un plano subjetivo de alguien que llega al apartamento de Betty, ésta se acerca a la cámara y le da un beso; a continuación el contraplano nos muestra al visitante haciendo un travelling desde sus labios (vemos "la otra parte del beso") hacia atrás hasta que vemos que es su padre. Seguidamente, cuando éste le explica que ha perdido su fortuna, se ve un plano de la pared tras la cual están los invitados de Betty y mediante un fundido vemos cómo ella se imagina a todos burlándose de ella por la mala suerte. De esta forma entendemos que no dirá nada por vergüenza.

Su primer día con su padre viviendo de forma humilde también tiene detalles muy interesantes, como el encadenado entre las sabanas de la cama que está haciendo con el mantel que extiende para hacer el desayuno. Aún mejor es el breve momento en que alguien le roba a Betty su bolso con joyas. Para hacer la escena más interesante Hitchcock solo filma los pies de los personajes, en un claro precedente del inicio de Extraños en un Tren. Vemos cómo ella camina por la calle con su bolso colgando descuidadamente y pasa ante un hombre desconocido que está apoyado contra una pared. Cuando ve pasar a Betty el hombre tira el cigarro que estaba fumando, la sigue y rápidamente le roba el bolso. Es sorprendente ver cómo Hitchcock consigue dar a entender todo (incluso la sensación de sorpresa e impotencia de Betty) filmando sólo los pies de los personajes.

Sin embargo son solo pequeños detalles que enriquecen un poco una película que se nota que no tenía gran interés para Hitchcock y que rodó por encargo. De las pocas comedias que rodó, ésta es sin duda de las más flojas.

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