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Título: Asesinato (Murder!)
Año:
1930
Guión:
Alfred Hitchcock, Walter C. Mycroft y Alma Reville, basado en la novela Enter Sir John de Clemence Dane and Helen Simpson.
Producción:
British International Pictures
Reparto:
Herbert Marshall, Norah Baring, Phyllis Konstam, Edward Chapman, Esme Percy.

Argumento

Una actriz de un grupo de teatro ambulante es asesinada y la acusación del crimen recae sobre Diane Baring, una compañera de la víctima que fue encontrada junto al cadáver sufriendo amnesia. En el juicio uno de los miembros del jurado, el reputado actor Sir John, cree que ella es inocente pero debe ceder a la presión del resto de miembros, los cuales la declaran culpable condenándola a muerte. Sir John, que sigue convencido de su inocencia, se propone investigar el caso por su cuenta antes de que se aplique la sentencia.

Comentario

Asesinato es una de las películas más interesantes de la primera etapa sonora de Hitchcock. Pese a que el tipo de argumento no es demasiado hitchcockiano al basarse en una trama de descubrir al asesino (whodunnit) no es difícil entrever qué es lo que le interesó de la novela original: el tema de la culpabilidad (Sir John se siente doblemente culpable del destino de Diane, por haberla animado a unirse a ese grupo de teatro y por formar parte del jurado que la condena) y el mundo del teatro y las apariencias.
Este último aspecto es uno de los más repetidos a lo largo de la película aprovechando que el crimen está vinculado al mundo de la interpretación: el asesino que se disfraza de policía para pasar inadvertido, Fane caracterizado de mujer en el circo que trabaja, la obra de teatro que hacen interpretar al sospechoso y que intenta ser una recreación del crimen, y la escena final.

En lo que se refiere a la incorporación del sonido, el trabajo de Hitchcock es digno de elogio pese a ser solo su tercer largometraje sonoro. Asesinato es una película que emplea con inteligencia e imaginación el sonido pero sin renunciar por ello a la capacidad expresiva de la imagen que tan bien supo usar en sus mejores películas mudas. Lejos de hacer que el sonido esté siempre supeditado a la imagen, Hitchcock lo utiliza con total libertad.

Un ejemplo bastante claro de ello es la primera escena en que se ve a Diane en la cárcel mientras se oye la obra de teatro en que ahora una sustituta interpreta su papel. Hitchcock ya por entonces supo intuir las ventajas expresivas del sonido en momentos como ése, en que tendría más fuerza combinar una imagen con un sonido proveniente de otro espacio.
Pero cuando usa ese recurso de una forma más acentuada y con unas repercusiones dramáticas aún mayores es en ese interludio en que Sir John y los Markham intentan localizar a Fane antes de que Diane sea ahorcada. Es un breve momento pero que sirve de ejemplo sobre cómo combinar imagen y sonido con fines expresivos, con un lenguaje que delata que su autor viene del cine mudo. Mientras oímos cómo los Markham y Sir John intentan localizar a Fane a contrarreloj, vemos diferentes planos de Diane en la cárcel y la sombra de una horca que se va agrandando cada vez más, de esta forma Hitchcock remarca cómo esa búsqueda está ligada con los pocos días de vida que le quedan a Diane: cuanto más pasa el tiempo, más cerca está ella del patíbulo.

 

No obstante, el momento más recordado es el monólogo interior de Sir John mientras se afeita en que reflexiona sobre la posible inocencia de Diane. Está considerado como la primera vez en que se usa la voz en off en el cine como monólogo interior de un personaje, pero el mismo Hitchcock reconoció que no era algo realmente nuevo, sino que lo tomó del teatro.
Otro detalle a remarcar de este momento es que mientras Sir John reflexiona, se escucha de fondo un fragmento del Preludio de "Tristán e Isolda" de Wagner (que casi 30 años después serviría de inspiración a Bernard Herrmann para la banda sonora de Vértigo). Debido a que el tratamiento del sonido aún era algo precario, Hitchcock asegura que utilizó una orquesta que interpretaba el tema en el mismo plató mientras grababan la escena.

Sin embargo, la película tiene unos cuantos aspectos flojos que repercuten en el resultado final. Para empezar, el film peca de un ritmo muy desigual, con algunas escenas de diálogos que se hacen demasiado largas. El motivo está en que Hitchcock animó a los actores a improvisar en ciertos momentos de la película, lo cual no solo no le dio más dinamismo y espontaneidad como el director deseaba, sino que al contrario, hace que en ciertos momentos los diálogos suenen algo forzados, como si los actores no supieran a dónde llevarlos. Desde luego, Hitchcock nunca fue un director muy dado a las improvisaciones, pero en este caso viene justificado por su afán por experimentar con el sonido. De esta forma, buscaba una vía para mejorar los diálogos y que sonaran menos teatrales, aunque el resultado acabara siendo el contrario.

Afortunadamente no es un defecto extensible a todo el film, ya que de hecho cabe reconocer que tiene un inicio realmente bueno: los golpes y gritos en mitad de la noche, todos los vecinos irrumpiendo en el lugar del delito y a continuación una panorámica que enlaza la cara del policía, luego la de Diane y finalmente un atizador que se encuentra en el suelo, un plano digno del cine mudo. Seguidamente los interrogatorios de la policía se escapan de lo habitual al tener lugar entre bastidores durante una representación de teatro. Es un momento bastante divertido y muy conseguido en que vemos cómo los actores pasan de responder a los policías con toda seriedad a repentinamente interpretar sus alocados papeles. La forma cómo pasan al instante de ser personas normales a convertirse en sus personajes es algo que seguro interesaba mucho a Hitchcock.

A partir de entonces, la investigación que lleva Sir John junto al matrimonio de actores Markham se hace algo más aburrida y rutinaria salvo algunos pequeños detalles (como ese plano de él entrando por primera vez en la oficina de Sir John en que vemos como sus pies se hunden en el suelo para simbolizar lo tenso que está).
Pese a que debería ser uno de los momentos cruciales del film, la escena inspirada en Hamlet en que Fane debe interpretar un texto basado en el crimen que cometió acaba pecando del mismo defecto mencionado antes: demasiado larga y llena de diálogos, no se respira la tensión necesaria. Hay que esperar hasta el fantástico clímax final para disfrutar de otra escena típicamente hitchcockiana y emocionante. Fane se da cuenta de que no tiene escapatoria y mientras interpreta su número acrobático le vienen a la mente los rostros de todas las personas implicadas en el caso. Incapaz de soportar la tensión, se ahorca en mitad del número ante los rostros de todos los asistentes al circo, uno de los momentos más brutales que había filmado Hitchcock hasta entonces.

Pese a ser una obra menor, no puedo evitar sentir cierta debilidad hacia Asesinato, un film que pese a sus defectos resulta notable y que se beneficia además de la actuación de su protagonista Herbert Marshall, en su primer papel en un film sonoro. Del resto del reparto, destaco a Esme Percy interpretando el complejo personaje de Fane, el más interesante y misterioso de la película.

 

Aunque comparada con el resto de su filmografía se empequeñece, se trata de una de las obras más interesantes de su primera etapa británica.

Mary

Asesinato constituye un caso único en la carrera de Hitchcock al ser la única vez que hizo una versión para el extranjero de una obra suya, en este caso una versión en alemán.
En los inicios del sonoro las barreras idiomáticas se convirtieron en todo un problema para el cine. Aunque pronto se solucionaría con el doblaje, en los primeros años era una práctica muy habitual rodar al mismo tiempo versiones en varios idiomas de la misma película. Normalmente las versiones para el mercado extranjero las hacía un director de segunda fila con actores poco conocidos que hablaran el idioma y con un presupuesto ínfimo. Pero en algunos casos muy excepcionales, el mismo director o actor participaba en ambas versiones, éste fue el caso de Asesinato.

Por aquel entonces, la industria británica no quería renunciar tan fácilmente al jugoso mercado alemán y le propusieron a Hitchcock realizar una versión alemana de su nueva obra, propuesta que éste aceptó aunque luego se arrepentiría. El rodaje de esta versión se hizo simultáneamente al de la inglesa, pero el problema idiomático fue algo que Hitchcock no pudo solucionar, ya que sabía muy poco de alemán y, según dijo, cometió el error de no adaptar la obra a un estilo más germánico.

Para el papel protagonista contaron con un actor alemán bastante prestigioso, Alfred Abel, quien había participado en muchas de las grandes obras del cine mudo alemán como El Doctor Mabuse y Metrópolis de Fritz Lang o La Tierra en Llamas y Phantom de F.W. Murnau. Por su estilo, Alfred Abel era una muy acertada sustitución de Herbert Marshall, ambos supieron imprimir en su actuación ese refinado toque distinguido que caracteriza a Sir John. Desgraciadamente, Hitchcock no se llevó nada bien con el actor y no supo (o seguramente ni quiso) aprovecharlo tanto como podía haberlo hecho. Por otro lado, Abel tampoco se sentía muy cómodo en un rodaje en que él se veía relegado a un segundo plano y no consiguió entenderse con el director británico.

Todo esto queda más que patente en el resultado final, que viene a ser una versión más deslucida y apresurada de la original. Durante el rodaje, los actores alemanes permanecían en el plató esperando su turno. Entonces, cuando Hitchcock daba por buena la toma, inmediatamente entraban los alemanes a repetir la misma escena (como curiosidad, el único actor que repite en ambas versiones por tener conocimientos de alemán es Miles Mander, que apareció en el debut de Hitchcock El Jardín de la Alegría y que aquí interpreta un pequeño papel). Resulta inevitable pensar que Hitchcock dedicó toda su energía a la versión inglesa y que las escenas en alemán le suponían una aburrida redundancia.

A la práctica, la única novedad que aporta Mary es su reparto, puesto que tanto los decorados como los diálogos son los mismos. Algunas escenas se acortaron o se eliminaron haciendo que la duración final sea más breve que la de Asesinato. Desafortunadamente eso no sirvió para paliar los problemas de ritmo de la versión original, sino para darle una apariencia aún más acentuada de ser una versión apresurada de otra película.
Algunos de los detalles que quedaron fuera son el miembro cómico del jurado, la conversación de los Markham con su casera, ese momento tan extravagante en que Sir John engaña a la casera poniendo voz de mujer o el epílogo. Parece que Hitchcock optó por dejar fuera los elementos más ligeros porque no serían apreciados por el público alemán. También hay que lamentar la ausencia de algunos de los momentos más brillantes por motivos de economía narrativa, como el plano de los pies de Ted hundiéndose en la alfombra de Sir John o la búsqueda de Fane alternada con planos de la horca.
Las diferencias más destacables son una escena aclaratoria en que Ted Markham comenta a su esposa la trampa que Sir John piensa tender a Fane y un cambio del móvil de su crimen: en la versión alemana el motivo no es que sea mestizo (seguramente un tema poco apropiado para el mercado alemán) sino que es un criminal escapado de la cárcel, además la revelación no la hace Mary (Diana en la versión inglesa), ya que se deja como sorpresa final.

En resumen, a día de hoy Mary no tiene interés más que como pequeña curiosidad para los mayores completistas del director.

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